¡Dime cómo naciste y diré cómo eres!

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La forma en la que somos recibidos en nuestra llegada al mundo deja en nosotros una huella profunda.

Desde antes de ser fecundados se crean las bases del mapa sobre el que desarrollaremos nuestra personalidad y se forjan las creencias más arraigadas en nuestra Psique. Mientras no las hagamos conscientes y las desactivemos llevarán las riendas de nuestra vida, haciéndonos repetir una y otra vez las mismas situaciones.

Tenemos la oportunidad de tomar el poder, renacer libres, ser quienes realmente somos.. ¡Empezar por el principio es el mejor camino!

Cuando en consulta o en los cursos pregunto a alguien qué sabe de su gestación y nacimiento y responde "fue todo normal", me echo a temblar...

¿Qué es normal y qué es habitual?. Casi siempre, lo normal, lo orgánico, lo natural, lo que el sentido común nos dice... es lo contrario de lo que sucede. Nada que ver con lo que es habitual, lo que sucede en la mayoría de los casos.

Solemos creer que sabemos mucho de nosotros, de nuestra historia, pero ¿puedes responder a estas preguntas?: ¿Fuiste concebido o sólo fecundado? ¿Qué sentían tus padres cuando hacían el amor para traerte al mundo? ¿Se dieron cuenta del momento de tu fecundación? ¿Cómo y cuando se enteraron del embarazo? ¿Cómo lo recibieron?...

Y así hasta después del nacimiento..

Si has podido contestar estas preguntas, ¡enhorabuena! Tienes más información que la mayor parte de la gente. Pero, ¿estás seguro/a de que esa es la verdad?. ¿Tal vez lo que te han contado y la impresión que tu tienes no coinciden?

Si no tienes respuesta a la mayor parte de estas preguntas, ya tienes por donde empezar. Hacemos tantas cosas con la intención de conocernos a nosotros mismos y olvidamos como llegamos al mundo.

En la primera pregunta hablamos de si fuiste concebido o directamente fecundado.

Hay dos cosas de nuestra llegada al mundo de las que tenemos certeza que han sucedido: fuimos fecundados y hemos nacido. Todos hemos sido fecundados, de una u otra manera un óvulo y un espermatozoide se fundieron para crear nuestra primera célula.

Pero no todos hemos sido concebidos. Existimos desde el momento en que nuestros padres, (o al menos uno de ellos) nos piensan, nos sueñan o desean.

En ese instante existimos en el plano mental, como una idea. Por ejemplo, si fuiste concebido/a, el tiempo que pasó entre que te desearon, pensaron, soñaron y que te fecundaron se reflejará en cómo tu pasas de las ideas abstractas a lo concreto de la materia.

Es decir en cómo materializas tus proyectos. Si tardas mucho en concretar, cambias mucho de idea, pones muchas expectativas, surgen muchos miedos... ya tienes una idea de que sucedió desde que te concibieron hasta que te fecundaron.

Con esto os quiero decir, que aunque no tengas mucha información de tu proceso, conoces las consecuencias de ello.

Y así, podemos continuar el viaje... ¿Cómo se sintieron con la noticia del embarazo? ¿Cuál era la relación entre ellos? ¿si deseaban realmente niño o niña, etc.

Igualmente si hubieron abortos anteriores o murió algún hijo anterior, si ese duelo no se realizó del todo, si esa herida no se sanó antes de que tu llegaras, es posible que sientas que no hay un lugar para ti en el mundo, que nunca eres lo que los demás esperan. Si tu inconsciente cree que así es, buscará reparar la pérdida de ese bebé anterior, aunque sea amoldándose a lo que los demás esperan para ser aceptado. Tal vez, un sentimiento profundo de culpa te acompañe, pues tu creencia es que estas viviendo la vida que le correspondería a otro ser.

¿Sientes que el entorno no te escucha, que no te prestan atención cuando necesitas expresar algo? Tal vez, cuando en el vientre materno intentaste comunicarte por primera vez no hubo respuesta...

Y así, podemos desgranar nuestra existencia, cambiarla y vivir plenos.

Uno de los momentos más cruciales es el nacimiento. ¡Nuestro primer gran cambio!

Cuando pasamos de la seguridad, el calor, el sonido amortiguado, la luz tenue, la melodía de la voz de mamá, la ausencia de hambre o sed,... al mundo exterior por descubrir, muchas veces el bebé se encuentra bruscamente con un medio muy diferente: las luces intensas del quirófano, el frío, la respiración forzada, la ausencia de mamá, los ruidos ensordecedores...

Si nuestra llegada al mundo es recibida como una agresión a nuestros sentidos, ¿cómo vamos a vivir en paz y confianza?

Recordemos que si sucedió así, era lo que necesitábamos para desarrollarnos como lo que somos. Ahora el adulto/ la adulta que somos debe hacerse cargo para liberarse así mismo/a.

Pero puede ser más fácil, podemos hacerlo.

Es posible nacer de otra manera.

No se trata de buscar un mundo ideal en el que todo sea perfecto, se trata de mirar las cosas de frente, reconocerlas, ponerles nombre, y cambiar lo que no nos gusta. Vivir con autenticidad.

Los seres que están naciendo en este momento necesitan más que nunca ser recibidos con amor y respeto. Con suavidad y calidez. Por ello, cada vez más familias deciden gestar y dar a luz de otra manera, con otra conciencia para cambiar realmente las cosas.

Aumenta la demanda de acompañamiento en la maternidad, para informar, contener y apoyar en el camino.

Cada vez más profesionales optan por prácticas respetuosas y por minimizar la intervención. Incluso en el ámbito hospitalario se hace hueco el parto respetado.

Las mujeres piden parir con su pareja, en la postura que su cuerpo les pida, utilizar los recursos a su alcance para hacer suyo ese mágico momento del nacimiento de su cría y su propio nacimiento como madres, decidir cómo quieren criar.

Laura Gutman dice que la Doula es la profesión del futuro. Yo creo que la Doula es la profesión del presente, porque ahora más que nunca se necesitan personas dispuestas a acompañar en el embarazo, el parto y el postparto a esa familia que nace, dándoles apoyo, información y amor. Personas formadas, coherentes, con ganas de ayudar, pero con su historia personal consciente, con herramientas para gestionar todo lo que te muestra la llegada de un bebé: todo lo pendiente, lo tuyo, lo de los demás y la humanidad.

Queremos que este mundo sea un lugar mejor, y para ello debemos dar pasos certeros para favorecer el cambio... ¡y la gestación y el nacimiento son el principio!

Hagamos que estos seres que deciden venir a realizar el gran cambio, vengan ligeros de carga para desarrollar su misión. Formemos parte activa, vayamos a por nuestros sueños.

¡El momento es Ahora!

Sonia Alonso Vigo (Sedna).

Renacedora, Doula, especialista en vida intrauterina.

Directora Formación Doulas Nacer y Renacer

Espacio Atlantis Nacer y Renacer

www.naceryrenacer.com