Yoga terapéutico, cuida tu salud

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Nuestra evolución como ser humano viene condicionada desde nuestro nacimiento por patrones socio-culturales y ambientales conocidos como Samskara; procesos mentales que contienen creencias, actitudes y conforman la personalidad del individuo.

Los Samskaras pueden ser inherentes a nosotros (Sahajata) y conformarse a partir de patrones biológicos que responden a mecanismos epigenéticos, ser parámetros ineludibles e impuestos (Aropita) que condicionarán nuestra vida tales como nuestro país de nacimiento, la familia, la educación y la rutina que se codifica en la mente Vrttis.

Todo lo mencionado forma parte de nuestro camino de aprendizaje, de un proceso dhármico que se reflejará en todo momento en la biomecánica de nuestro cuerpo en forma de una arquitectura ósea y músculo-tendinosa con características psico-comportamentales. De tal forma que las 5 emociones esenciales relacionadas con los Tatwas (miedo, ira, reflexión, alegría, melancolía), tendrán su máxima expresión en la estructura del cuerpo: rodillas y brazos se pueden encoger para expresar introversión, o la cadena miofascial anterior adelantarse con el fin de expresar la cerebralidad de Vrttis. Es mucho más complejo que los Doshas tradicionales; son mutables dado que te permiten salir del ciclo Kármico y fluir.

El yoga nos permite reprogramar los Samkaras como una forma de salir del Karma y caminar hacia el Dharma. Es un camino único e individualizado propio del Yoga Chikitsa o el Viniyoga que mencionaba el Maestro Krishnamacharya. A lo largo de la capa de la piel más externa recubierta de colágeno conocida como fascia recorren puntos energéticos singulares que se unen a través de los diferentes meridianos o Srotas; cada uno contempla una emoción y cada emoción es capaz de ser expresada en una de las ramas del Yoga, el asana. El asana es capaz de modificar mecanismos fisiológicos y energéticos como el movimiento cráneo-sacral o el movimiento de la Lemniscata.

¿Cómo es capaz un asana de producir dicho mecanismo?

El ser humano responde a un proceso de Tensegridad. Piensa en un sistema de cuerdas unidas cada una de ellas (cada cuerda -un meridiano- con propiedades físicas y energéticas). Dicho sistema forma parte de un circuito interno y externo que al ser modificado impacta sobre el modelo completo. Ahora cambia cada una de esas cuerdas por una estructura anatómica: la fascia. Piensa que cada una de dichas estructuras no sólo envuelve capas externas del esqueleto sino que recoge órganos y sistemas viscerales completos. Descubre como la fascia es capaz de trasladar nuestros sentimientos de forma bidireccional: cada órgano (un sentimiento o emoción) a una estructura corporal (cabeza, tronco o extremidad) y de cada estructura a ese órgano-víscera.

Podemos observar este ejemplo: Un problema de salud en la zona lumbar.

La zona lumbar tiene relación con los riñones los cuales se contemplan en el elemento Agua. Este elemento gestiona el Sistema Nervioso Central, la regulación ósea y hormonal a través del sistema mineralcorticoide, y la regulación hormonal. Su emoción es el miedo a través de la descarga de Epinefrina por las glándulas suprarrenales y su máxima expresión es en la estación de Invierno.

Ante un problema de salud lumbar deberíamos reflexionar sobre si trata de la posible aparición simplemente de una lesión aguda de carácter biomecánico, la cual desaparecerá seguramente de forma espontánea en pocos días, o bien si se trata de la expresión física de un problema energético en el elemento que irá generando otros síntomas característicos (lesiones ginecológicas como puede ser miomas, dismenorreas, sudoración, candidiasis, hipertensión arterial...).

En la práctica del Yoga, el trabajo con asanas como Marjaryasana-Bitilasana, Dandasana o Ado Mukha Svanasana van abordar de forma local todo el elemento agua relacionado con estas disfunciones por el recorrido de la cadena miofascial o meridiano.

Sin embargo, para una rápida mejoría, deberemos atender aquellas asanas que tengan carácter biorregulador y que en este caso se ubican en la zona externa y medial del pie a la rodilla. En este caso Virabhadrasana II, Utthita Parsva Konasana o Trikonasana pueden tener un poder biorregulador sobre el elemento mucho mayor que las anteriores propuestas.

Desde una propuesta de trabajo sutil el abordaje del elemento Agua podemos llevarlo a cabo con grandes mudras en asanas como Supta Badha Konasana (dotando de energía a través de los chakras de los pies y uniendo ambos canales en un circuito cerrado de energía) o mudras como Padma Mudra en forma de meditación. El Yoga terapéutico puede tener un gran arsenal terapéutico; en el ejemplo sobre lesión lumbar podemos establecer meditaciones sobre los puntos neurolinfáticos del riñón, a través del segundo chakra y/o simultáneamente escuchando sonido binaural a 432 Hz.

El Yoga terapéutico debe contemplarse como la unión del ViniYoga tradicional, el Yoga Ayurvédico y los conocimientos más actualizados de las Ciencias del Movimiento y la Rehabilitación.

La expresión del asana debe estar supeditada a unos tiempos de ejecución que sin ser lesivos permitan la mejor respuesta del organismo. Debe favorecer la participación e implicación de colectivos sensibles (tercera edad, diversidad física y mental, enfermedad crónica,...) que potencie la homeostasis de cada ser humano que ha perdido esa capacidad.

 

Pedro Rodríguez
Director Experto Universitario en Yoga Terapéutico
Univ. Cardenal Herrera
Yoga Diwali
Diwaliyoga.es