Los cítricos y la poma de olor

pomander

El “pomander” o poma de olor proviene de una palabra francesa que significa "manzana de oro", o también manzana de olor y proviene de una tradición en la que se intercambiaban cítricos fragantes durante las vacaciones para atraer la buena suerte.

El pomo se hizo popular durante la Edad Media, cuando la peste negra y otras enfermedades infecciosas eran comunes debido al deficiente saneamiento de esas épocas. Las calles estaban llenas de suciedad. Por las ventanas de las casas se arrojaban líquidos corporales y los restos de comidas pasadas; por todo ello el hedor en las calles era insoportable, y la gente pensaba que la causa de sus enfermedades estaba en el mal olor persistente sobre la ciudad. Por ello pensaban que el agradable aroma de un pomo podría repeler la enfermedad que residía en el aire.

La poma era elaborada con forma de recipiente esférico, una especie de vasija perforada y cerrada que contenía plantas aromáticas y esencias. Estaba realizada con diversos materiales y en su interior se ponían sustancias fragantes. Esta poma se llevaba colgada del cuello o de la cintura y al caminar iba dispersando su fragante olor, alejando así los nauseabundos olores que según pensaban causarían la enfermedad.

La idea de que ciertas emanaciones aromáticas podían alejar la enfermedad de la peste, no estaba exenta de fundamento, ya que de ese modo, aún sin saberlo ellos, las ratas y las pulgas, auténtica causa de la epidemia, serían repelidas por ciertas sustancias aromáticas.

Las pomas simples eran de madera, mientras había otras muy elaboradas trabajadas a base de plata u oro y adornados con piedras preciosas y grabadas con ricos diseños. Algunas se dividían en secciones asemejando a una naranja partida en dos. En su interior su portador colocaba varios olores diferentes: las mezclas más frecuentes estaban realizadas a base de ámbar, almizcle, civeta, agua de rosas, y se añadieron otros perfumes y especias entre ellas el clavo.

Tanto los hombres como las mujeres llevaban pomas, la mayoría de los cuales procedían de las clases de élite de la sociedad. La reina Isabel I es representada con frecuencia portando uno, al igual que otros nobles y notables de la época.

Durante los siglos XVII y XVIII, el pomo más frecuente era una naranja tachonada con clavos de olor y otras especias. Esto a su vez proviene de un tradicional regalo de Navidad y Año Nuevo especialmente en Inglaterra y en Francia. En los escritos de Ben Jonson, poeta inglés del renacimiento y rival de Shakespeare, podemos leer como describe la tradición del Año Nuevo en Inglaterra en la que menciona niños que llevan camuesas y naranjas clavadas con clavos de olor con el fin de desear una bendición por sus padrinos y madrinas.
Incluso el mismo Shakespeare relata que era costumbre llevar colgadas de la cintura clavos incrustados en naranjas, para evitar los malos olores

Para realizar la poma de olor necesitamos:
• Una naranja ecológica
• Cinta de medio centímetro de anchura
• Un frasco de clavos de olor

a) Para su elaboración cogeremos una naranja y pincharemos con un palillo mondadientes a lo largo de su superficie, colocando en esos agujeros los clavos de olor. Cuantos más pongamos, más aroma y efecto repelente de insectos tendremos.

b) Para asegurar su conservación, utilizaremos una mezcla de varias plantas aromáticas con alto contenido en aceite esencial y gran poder antiséptico y desinfectante. Prepararemos una mezcla con 1 cucharada de las siguientes especias en polvo: canela, nuez moscada, pimienta y jengibre que pondremos en un recipiente.
c) Cubriremos toda la superficie de la naranja rociándola con esta mezcla ya que ayudará a su conservación.
d) Dejaremos secar la naranja durante dos semanas, tras las cuales la envolveremos en papel cebolla y la guardaremos en un lugar seco y fresco.
e) Terminaremos envolviendo la naranja con una cinta cruzándola dos veces alrededor de la naranja. Se ata o realiza un nudo para poder colgarla y sujetarla.

También podemos cortar en rodajas naranjas o limones y poner los clavos de olor a lo largo de su superficie. Ataremos estas rodajas con una cinta y las dejaremos secar colgadas; además de decorar ayudan a repeler insectos.

La usaremos como aromatizante y repelente de insectos; mantendrá alejadas las polillas y los mosquitos.
Utilizaremos una naranja ecológica, ya que aunque este preparado no es comestible, las naranjas convencionales suelen estar tratadas en su superficie con una cera de origen químico (E-914) para darles el aspecto brillante y por ello es mejor evitar manipularlas.

Palmira Pozuelo
Farmacéutica Naturista
www.alkemila.com