Remedios Herbales de la Antigüedad - Entrevista a Palmira Pozuelo

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Entrevista a Palmira Pozuelo, famacéutica naturista, autora del libro Remedios Herbales de la Antigüedad (Editorial Cydonia)


¿Qué te ha motivado a escribir este libro?

Hacía tiempo que quería escribir un libro sobre plantas medicinales, un libro diferente que no fuese un manual de consulta como ya hay muchos, sino un libro para ser leído, con historias, leyendas y con todo lo que a mi me ha emocionado de cada una de las plantas.
El ser humano ha tratado sus enfermedades con remedios naturales, especialmente del reino vegetal, desde el comienzo de su existencia hasta hace un siglo, cuando se fue alejando de la naturaleza y empezó a utilizar sustancias de origen químico sintético para tratar sus afecciones.
Con este libro pretendo despertar el espíritu druida que todos llevamos dentro, así como la curiosidad por acercarnos a esas hierbas desconocidas que hay en el parque o en el bosque más cercano, conseguir transformar el balcón o la ventana de ornamental en medicinal, aumentar el arsenal del armario de la cocina de nuestras infusiones, hacer un hueco en un estante para el mortero, la balanza y la probeta y sentir como nos emocionamos al realizar nuestro primer aceite o ungüento medicinal.

¿Dónde has aprendido estos remedios antiguos? ¿En la Universidad? ¿Hablando con los mayores?

He seleccionado veinticinco remedios herbales que fueron famosos en otro tiempo, que tienen historia y en los que hay una planta fundamental para su acción.
Muchos de ellos los conocí en la Universidad, en Historia de la Farmacia, y leyendo sobre la historia de la medicina.
Otros los he conocido por la transmisión de personas mayores, como el paño de San Lorenzo, un remedio tradicional para quemaduras a base de saúco, que ha pasado de una generación a otra.

¿Por qué se están perdiendo estos conocimientos?

Hasta la generación de nuestros abuelos, la mayoría de la población vivía en pueblos cercanos a la naturaleza; muchas personas conocían las plantas de su entorno y sabían cómo elaborar remedios. Ahora gran parte de la población vive en ciudades alejadas del entorno natural. Los mayores van muriendo y con ellos ese legado de sabiduría está dejando de ser transmitido a los más jóvenes. La salud se delega en profesionales sanitarios y vamos perdiendo responsabilidad en el cuidado y mantenimiento de nuestro organismo.

¿Qué peso dirías que tiene la industria farmacéutica en el abandono de estos saberes ancestrales?

Las plantas y sustancias de origen natural no pueden estar sometidas a patentes para ser explotadas económicamente, por tanto la industria farmacéutica se reorienta mucho más hacia medicamentos de origen sintético, en muchas ocasiones basados en plantas medicinales.
Pero también la población se ha acostumbrado a una forma más cómoda de afrontar sus problemas de salud. Muchos de los fármacos químicos sin duda son necesarios y eficaces en numerosas situaciones en las que la gravedad y la rapidez de actuación son importantes para salvar vidas, pero quizá nos hayamos acostumbrado a que siempre haya una “píldora mágica” que nos ayude a tratar cualquier molestia por leve que sea.

¿Cuál es el remedio que más utilizas?

Cada día utilizo el vinagre de los cuatro ladrones para desinfectar las verduras y hortalizas de la ensalada, añadiendo unas gotas sobre ellas y teniéndolas en remojo. Después lo añado en el aliño de la ensalada pues da un sabor increíble y además favorece el proceso digestivo y previene procesos catarrales debido por su composición en plantas aromáticas de gran actividad antiséptica y desinfectante.
Es un remedio del siglo XIV. Consiste en una maceración en vinagre (utilizo el de manzana) de diversas plantas aromáticas:
ajo, clavo, pimienta negra, laurel, tomillo, orégano, salvia, romero y lavanda.
Se ponen las plantas en un envase de cristal y se cubren con el vinagre, dejándolo macerar durante dos semanas, pasadas las cuales puede ser ya utilizado. Se pueden dejar también las plantas dentro e ir utilizándolo.

¿Qué planta/s que consideres una joya natural podemos encontrar fácilmente en la Comunidad de Madrid? ¿Y en qué zonas podemos encontrarlos?

♦ Podemos encontrar Melisa en el bosque de la Herrería de San Lorenzo y en otras zonas boscosas y húmedas similares, cercanas a ríos. En infusión es una delicia digestiva por su olor cítrico y alimonado, además de proporcionar un estado de armonía y relajación.

♦ La Siempreviva amarilla, también llamada Helicriso o sol de oro, es una gran planta medicinal que encontraremos en zonas de montaña. Es muy útil para tratar hematomas, problemas digestivos, rinitis alérgica. Además de proteger y cuidar la piel, tiene un aroma muy especial que recuerda al curry.

 

 ¿En qué consistiría el botiquín natural básico para tener en casa?

Conviene tener algunas plantas para utilizar en infusión, de uso amplio y seguro, especialmente para favorecer los problemas digestivos, catarrales, o como relajantes suaves, tales como manzanilla, melisa, menta, hinojo, lavanda, malvavisco, caléndula, tomillo, salvia, romero.


Algunos otros remedios elaborados:


• Aceite de hipérico para quemaduras, golpes, dolor articular o problemas de piel.
• Alcohol de romero para friegas en dolores lumbares o articulares y para mejorar la circulación.
• Algunos aceites esenciales tales como lavanda de amplio uso para afecciones de la piel y con actividad relajante.
• Eucalipto para afecciones catarrales.
Salvia especial para enjuagues bucales y afecciones de boca y garganta.
• Arcilla tanto de uso externo para preparar emplastos mezclándola con infusiones de plantas, de utilidad en afecciones inflamatorias, golpes, contusiones y esguinces, así como para mascarillas para la piel.
• Árnica homeopática para golpes y contusiones
• Yapis para picaduras de insectos.

Palmira Pozuelo
Farmacéutica Naturista
www.palmirapozuelo.com

Libro Remedios Herbales de la Antigüedad