La técnica AtlasPROfilax® permite ubicar la primera vértebra cervical en su posición correcta, de manera definitiva, en una sola sesión y sin riesgo. De esta manera, se propicia la autocuración del organismo y es posible corregir numerosos trastornos crónicos de salud. La primera vértebra cervical, llamada Atlas, es determinante en el equilibro general del cuerpo, no en vano esta pieza se encarga de soportar y de repartir el peso de la cabeza (que supone entre 4,5 kg. y 5,5 kg. en un adulto). En 1993, el suizo René Claudius Schümperli hizo un descubrimiento revolucionario: la mayoría de la población tenemos, en mayor o menor medida, el atlas desviado respecto del eje de la columna. Así, el reparto asimétrico del peso de la cabeza supone una foco de tensión y desequilibrio constante, que obliga a la columna -y al esqueleto en general- a compensar, en la medida de lo posible, la situación. Esto se traduce, en la práctica, en una pérdida de la verticalidad y de la simetría, que es frecuentemente visible a simple vista, al apreciarse diferente altura de hombros, basculación de cadera, sensación de tener una pierna más larga que la otra, entre otros síntomas. Además de las consecuencias mecánicas, el sistema nervioso está sometido a una presión permanente, debido al estrechamiento del canal medular. Dolencias comunes que pueden ser debidas a la incorrecta posición del atlas: · Estructurales: Hombros ‘caídos’ o desnivelados, basculación en la cadera, rotación de la pelvis, escoliosis, dolores articulares, lesiones de discos vertebrales, bruxismo. · Musculares: Contracturas crónicas, pérdida de fuerza. · Del Sistema Nervioso: Pinzamientos, hormigueos en extremidades, estrés nervioso, fatiga crónica, cefaleas, migrañas, vértigos, insomnio. EL METODO Mediante un masaje profundo sobre la musculatura de la nuca, sin manipulaciones bruscas, la técnica consigue situar el atlas en su anclaje natural. Una vez ahí, la anatomía y mecánica del cuerpo impiden que se desplace de nuevo, por esa razón la aplicación de AtlasPROfilax® solo es necesaria una vez en la vida. EL PROTAGONISTA ES NUESTRO PROPIO CUERPO Situando el atlas en su posición idónea conseguimos eliminar uno de los bloqueos más profundos del organismo. Tras la colocación, el atlas marca el camino adecuado a todo el esqueleto, lo que permite que el cuerpo inicie un proceso de búsqueda de un nuevo equilibrio, corrigiendo, total o parcialmente, las curvaturas de la columna vertebral. Acercarse, aunque sea parcialmente, al eje vertical, es una magnífica base para mejorar nuestro potencial autocurativo, que es muy alto con las condiciones adecuadas. Son muchas las personas que han constatado los efectos benéficos y definitivos de la recolocación del atlas, algunas señalan que han notado beneficios de manera progresiva a lo largo de varios meses; otras, en cambio, se han librado de migrañas, contracturas, dolores de espalda, etc. de la noche a la mañana. Cada persona tiene su propio ritmo y alcance en el proceso autocurativo. Resulta especialmente recomendable en personas que han padecido golpes o accidentes que hayan impactado en la zona cervical, puesto que en ellas el atlas suele estar aun más rotado que en el resto de la población. PREVENCIÓN Hay gente que descubre esta técnica en su búsqueda de soluciones para dolencias crónicas, otras, en cambio, se colocan el atlas aun encontrándose relativamente ‘bien’, como medio para aumentar su potencial de salud. Colocarse el atlas es beneficioso a cualquier edad. En el caso de los niños, les será de gran ayuda para tener un crecimiento lo más equilibrado posible. El método ha demostrado ser efectivo en multitud de dolencias, particularmente en la desaparición de molestias óseas, articulares y musculares crónicas; corrección de disimetría de hombros y caderas, al atenuarse la escoliosis; reabsorción parcial o total de protusiones y hernias discales; mejora de la calidad de vida en casos de fibromialgia, cansancio crónico, migrañas, vértigos, bruxismo, insomnio y ciática, entre otros trastornos. El testimonio de Carolina Por el trabajo que desempeño, paso muchas horas frente al ordenador. Siempre se me han cargado las cervicales y he tenido molestias y si me excedía en el trabajo, también se pasaba a la zona lumbar. En cuestión de cuatro meses, las molestias pasaron a ser dolores intensos, continuos y muy a menudo acompañados de fuertes dolores de cabeza. De hecho, muchas veces empezaba el día con analgésicos porque me levantaba cansada y dolorida; y ya podía tomar vitaminas (que las tomaba) que el cansancio permanecía. Llegó un momento en que se me formó una contractura justo en la base del cráneo, y no hacía falta mover la cabeza para que me dolieran las cervicales. Quería una solución rápida y definitiva, y me acordé que mi suegra me habló del método AtlasPROfilax, y la mejoría que supuso para su fibromialgia, cervicales, además de no necesitar tanto analgésico; me sentí identificada con sus dolencias y aquello me parecía la panacea, aunque lo cierto es, que tal y como estaba, si me hubieran dicho que la solución era cortar la cabeza, hubiera accedido... y encantada. Me levantaba cansada y veía que eso producía una reacción en cadena. Nada más recolocarme el atlas, el AtlasPROF me hizo repetir los ejercicios que antes de aplicarme el método me hizo hacer: nada que ver. Al salir, notaba movimiento por la zona abdominal y la espalda no tenía la curvatura que tenía en la zona lumbar. Ese mismo día en casa tenía una posición normal al sentarme, y la mantenía, sin necesidad de ser consciente de ello. Y al día siguiente... me levanté descansada y sin dolores. Ya han pasado tres meses; el estrés y las jornadas intensas en el trabajo han continuado y continúan, y no soy muy constante con los ejercicios de estiramientos que me aconsejaron, pero lo cierto, es que las cervicales no me han vuelto a molestar de forma incesante, el analgésico ha desaparecido de mi dieta, no me ha vuelto a doler la cabeza y de una vez por todas, descanso. Intercambio impresiones con mi suegra sobre el tema, y coincidimos en que descansamos, las cervicales ni las sentimos, y por mucho trote que llevemos en nuestros quehaceres diarios, aguantamos más y mejor, y desde luego, la espalda ya no es el centro de atención. La ausencia de dolor es real y constante. Y es realmente gratificante ver cómo por una sola sesión puede cambiar todo tan rápido, positiva, eficaz y definitivamente. En mi caso, ha sido la mejor inversión que he podido hacer. Ojalá lo hubiera hecho antes. Por David Viñés Curtis. Especialista en AtlasPROfilax® |











