publicado a la(s) 06/02/2012 06:12 por Victoria Rodriguez
¿Cuantas
veces a lo largo de nuestra vida nos hemos preguntado ¿qué podemos hacer
para sentirnos mejor? ¿Qué podemos hacer para optimizar nuestra energía y
vitalidad?
El sistema Crudista de alimentación, conocido en ingles por RAW FOOD ya
sea Crudivegano o simplemente Crudísta se basa en comer alimentos en su estado
natural, tal cual han sido extraídos de la madre naturaleza. Pues es así como
contienen los máximos beneficios y guardan todos sus nutrientes sin ser
alterados por el calor o por ningún proceso químico o
industrializado.
Los alimentos crudos, llamado también alimentos vivos, son
alimentos que contienen “enzimas”. Las enzimas son la base de la vida y de la
salud, puesto que optimizan y ayudan en todas las funciones
vitales. Ayudan a descomponer los alimentos que consumimos para que el
cuerpo las pueda usar. Las enzimas son necesarias para todas las
funciones corporales. Se encuentran en la boca (saliva), el estómago (jugo
gástrico) los líquidos intestinales, la sangre y en cada órgano y célula del
cuerpo. Estamos vivos gracias al trabajo de las enzimas, cada aliento que
tomamos, cada pensamiento cada función biológica requiere de enzimas para
llevarse a cabo. Pues son el engranaje sutil y misterioso que organiza y
coordina todas las funciones de nuestro metabolismo. Son los que edifican la
vitalidad de nuestro organismo, trabajando las 24 hrs. sin descanso.
Desafortunadamente la energía vital no es algo que se pueda medir claramente
bajo un microscopio o por métodos científicos, pues la energía vital es el
conjunto de infinidad de factores que suceden en nuestro cuerpo. Las enzimas
son el “agente vital” que sostiene nuestro cuerpo. Ahora bien, es importante
saber y recalcar que el calor (temperaturas mayores a 40 grados C) destruye
las enzimas que contienen los alimentos. Si el grado de ebullición del
agua es de 100 grados C, el del aceite entre 190-240, fijaros nada más a
que temperatura solemos cocinar nuestros alimentos, mucho más que los 40 grados
mencionados. Es decir, que cuando comemos alimentos cocinados estamos
comiendo alimentos que han perdido su vitalidad, estamos consumiendo alimentos
desvitalizados, alimentos muertos, alimentos que han perdido la mayoría de sus
enzimas ya que las altas temperaturas empleadas para cocinarlas y
el largo tiempo a que han sido sometidos bajo el calor producen efectos
asombrosamente tóxicos que lentamente se convierten en venenos circulando
libremente en nuestro organismo.
Es de gran importancia comprender que cuando consumimos alimentos VIVOS,
alimentos crudos, en su estado natural, estamos beneficiándonos al 100% de las
enzimas que contienen. Contar con grandes depósitos de enzimas es la
clave para tener un eficiente suplemento de enzimas metabólicas, las
responsables de edificar, depurar y sanar nuestro cuerpo. Éstos depósitos de
enzimas (sirven como una jugosa cuenta en el banco) para fortalecer
nuestro sistema inmunológico, oxigenar la sangre, construir y regenerar vida en
las células, membranas órganos y sistemas de nuestro cuerpo.
Existe la falsa idea que un crudìsta o crudivegano se come un trozo de
zanahoria o el tallo de un apio trasteando por la vida. Nada más
equivocado estimados lectores, pues éste sistema nutricional, este sistema de
sanación y de desintoxicación ofrece un amplísimo rango de posibilidades y nos
devuelve la verdadera noción del hambre, el verdadero gusto y sabor por la
comida. Ya que estimula y aflora todos nuestros sentidos y nos abre
una sensibilidad natural innata hacia la vida, hacia el sabor y los
aromas. Produciendo además una inmensa alegría de vivir. El
sistema RAW FOOD o CRUDÍSMO consiste en consumir alimentos en
su estado natural - no procesados ni alterados- .Alimentos
que nutrirán y fortalecerán los músculos, la piel, los pulmones la
sangre, el cerebro, los nervios y los huesos del organismo. Los
alimentos en su estado VIVO contienen un espectro amplísimo de
nutrientes y actividad enzimática. Son alimentos que optimizan el proceso
de sanación natural del cuerpo, promoviendo la claridad mental,
equilibrando y balanceando nuestro peso, devolviéndonos una óptima digestión y
potenciando nuestra vitalidad al máximo.
Haciendo un breve recuento de los métodos modernos utilizados hoy en día por
gran parte de la población tenemos: el horno de microondas: Los microondas
“cuecen” los alimentos alternando la polaridad magnética de sus átomos, esta
alteración rompe las paredes de las células, liberando enormes cantidades de
radicales libres muy reactivos que se consumen junto a los alimentos. (Es
decir, dejando la comida en un estado -altamente tóxico-)
Más métodos; la comida procesada a altas temperaturas, por electricidad,
por cocción, al vapor, y por hervor; son las maneras usuales de cocinar
utilizando calor. Destruyendo las enzimas y vitaminas, dejando la comida
prácticamente deshecha e inservible. Todos estos métodos dan como
resultado deficiencias significativas para la correcta asimilación, absorción y
eliminación en el organismo. Y si además analizamos la calidad de los alimentos
que habitualmente se consumen en la dieta moderna siendo en muchas ocasiones
comida procesada, enlatada, químicamente manipulada, carbohidratos
refinados, altos niveles de colesterol, saborizantes, colorantes y
conservantes, por citar unas cuantas barbaridades usuales, podremos comprender
un poco la causa de tantas enfermedades y padecimientos que suelen aflorar con
este tipo de hábitos alimenticios.
El sistema Crudívoro o Raw Food, proporciona y abastece al
organismo de nutrientes inalterados de altísima calidad, optimizando los
procesos metabólicos, ayudando de inmediato a una depuración y limpieza de los
órganos para posteriormente poder hacer una buena asimilación de
los mismos. Todo ello gracias al estado natural, vivo e inalterado
de sus elementos. Todos sabemos que los alimentos
crudos contienen grandes cantidades de vitaminas, minerales de altísima
calidad; pero como he recalcado tanto a lo largo de éste artículo, sobre
todo contienen enzimas.
Una de las preguntas más frecuentes que hace la gente al escuchar sobre
éste sistema es ¿y las proteínas donde las encontramos? Pues bien,
las encontramos de forma de poli péptidos, cadenas cortas de
amino-ácidos; en las semillas, especialmente en semillas germinadas,
en las nueces de todo tipo, (anacardos, almendras etc.) Y ni qué
decir de las hojas verdes, pues las hojas verdes contienen grandes cantidades
de clorofila. Los amino-ácido esenciales están presentes en toda la
variedad de alimentos que podemos consumir, y sobre todo si se obtienen
de alimentos del reino vegetal, siendo mucho más fáciles de digerir y asimilar,
sin causar desechos tóxicos como cuando provienen de alimentos de origen
animal, (que en la mayoría de los casos quedan navegando en nuestro organismo
sin ser eliminados del todo, convirtiéndose a la larga, en venenos.)
Además, las proteínas que ofrece la carne, requieren un enorme
esfuerzo de nuestras propias enzimas pancreáticas para descomponerlas,
organizarlas y reasimilarlas en el organismo. Requiriendo un consumo
energético excesivo de parte del organismo para descomponerlas para su
posterior digestión.
Tabla básica de fuente de proteína
Germinados 55%
Vegetales de hoja verde 35-55%
Nueces y semillas 12-20%
vegetales 10-45%
Granos 8-20
Fruta
El renombrado profesor de la Universidad de Cornell, el profesor
Dr. T. Collin Campbell llevó a cabo el China Study, el
estudio más detallado y amplio que se haya hecho sobre la relación
entre la dieta y el riesgo de desarrollar enfermedades según el New York
Times. Todo esto contenido detalladamente en su libro “The China Study”.
“Puedes propiciar en el metabolismo el desarrollo y comienzo
de un cáncer simplemente por consumir más de un 12% de proteína animal.”
“La caseína en la leche es un carcinógeno por excelencia, y hay una relación
directa entre la cantidad de proteína animal que consume la gente y la
posibilidad de desarrollar el cáncer.”
Estimados amigos lectores, he querido daros una breve noción de los
múltiples beneficios que tiene este sistema alimenticio. Si comprendemos
que lo que comemos afectará directamente la química de nuestro cuerpo,
repercutirá en nuestra vitalidad, estado de ánimo, y sobre todo, si somos
conscientes de que nuestro estado de salud es fruto de nuestros hábitos, somos
responsables por completo de nuestro estado presente.
Podemos transformar el presente en una maravillosa realidad de salud y armonía.
Podemos experimentar fuerza y vitalidad en nuestro organismo, y vivir con
alergia ésta gran oportunidad que la Madre Tierra nos ofrece con sus semillas,
granos, frutos, hojas verdes llenas de clorofila, llenas de sol, de
luz y de AMOR.
Lupe
Ramin
Terapia Vibracional- La Reconexión-
Raw Food coach
lupe.ramin@gmail.com
www.sanacion-luz-reconexion.com
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publicado a la(s) 02/01/2012 05:10 por Victoria Rodriguez
[
actualizado el 02/01/2012 05:35
]

Ahora
que las Navidades quedaron atrás…
¿Las luces y las sombras, fueron guardadas en el baúl de los
recuerdos hasta el próximo año?
Para comprobarlo, me gustaría hacer una reflexión.
Una
reflexión que nos llevará, más allá…
Más allá, de lo establecido como lo típico de esas fechas:
reunirse, celebrar, compartir comidas, cenas, vinos, cavas, turrones, mazapanes
y otras muchas delicatessen, regalos y adornos navideños. Más allá, de la falta
de energía por haber castigado a los riñones con cansancio, frío y alcohol; de
la sobrecarga hepato-biliar, lograda a través de consumir grasas y dulces en
exceso, o de acelerar el ritmo cardiaco tomando excitantes como, café, alcohol
y chocolate, de provocar digestiones lentas por mezclar demasiados alimentos, o
de ingerir distintas proteínas animales que bloquean el intestino, así como del
atraso de sueño, exceso de resaca, descuido en el orden de horarios etc., y de
comprobar que el resultado, es un organismo que tiene mermadas sus capacidades.
Más allá…aún más allá, me gustaría mirar de frente las “luces”
y las “sombras” y ver como fue afectado todo nuestro Ser y, no solo nuestro
cuerpo por los “alimentos” en forma de pensamientos, emociones, o reacciones
viscerales, que siendo equilibrados, pueden afectar favorablemente a nuestro
organismo y nuestra salud y, si no
lo son, nos conducen hacia la
enfermedad y la infelicidad.
Desde mi punto de vista, es importante la inseparable relación
que existe entre los aspectos orgánico, psicológico y emocional en las personas
y, considero, que es importante reflexionar sobre la importancia y la
incidencia de los alimentos orgánicos, los alimentos mentales, y los alimentos
emocionales, ya que todos ellos, “nutren” con su frecuencia vibracional
nuestros diferentes aspectos personales.
Me gustaría resaltar la importancia que tiene en nuestras
vidas y en nuestras relaciones el ser dueños de pensamientos positivos, donde
lo que compartimos son ideas que generan energía de confianza, tolerancia,
alegría, reflexión y/o desapego. En las que los deseos amorosos para uno mismo
y para los demás, son el principal Producto Alimenticio. Del mismo modo, en
esas relaciones en las que el ambiente es relajado y las situaciones son
equilibradas y el Amor es el principal Condimento, también podemos ver que son
las emociones positivas las que movilizan, los comportamientos de: generosidad,
comprensión, tolerancia, perdón y/o admiración.
Y también, aunque no gustándome tanto fijarme en esto,
resaltaré la incidencia que tiene en nuestras vidas, y en nuestras relaciones,
el permitirnos mantener pensamientos negativos donde lo que compartimos son
ideas que generan energía de desconfianza, intolerancia, aburrimiento, duda y
apegos, en donde las Toxinas mentales son en el principal Producto Alimenticio.
Destacaré también, las consecuencias que tiene el que se movilicen emociones
negativas, en las que priman los comportamientos de: egoísmo, incomprensión,
intolerancia, rencor, envidia, y/o incomunicación, donde claramente el Desamor
es, por excelencia, el Condimento que adereza las relaciones haciendo que
primen el ambiente tenso y las
situaciones conflictivas.
Y
puestos a seguir reflexionando…
La
alimentación tiene una íntima relación tanto con los órganos y los esquemas
mentales como con las emociones,
ya que todo el sistema digestivo, está muy sintonizado con el sistema
nervioso neurovegetativo.
Del mismo
modo, desde un punto de vista energético, el Estómago, el Bazo y el Páncreas,
son los órganos esenciales para el aparato digestivo y estos órganos y sus
funciones, reflejan las influencias de la dieta, la actividad mental y la
emocional.
Si al
terminar la Navidad nos sentimos empachados, puede deberse a haber cometido
excesos no sólo alimenticios, sino a haber vivido también un exceso de
emociones difíciles de digerir, de asimilar y/o de eliminar, en cuyo caso,
estaríamos ante el hecho de reconocer qué alimentos son, de los que hemos
abusado, o ante la analogía de qué situación o suceso, nos hemos tragado y no
podemos digerir, asimilar, o dejar marchar.
Y más allá de lo puramente fisiológico…
Podemos hacer analogías teniendo en cuenta en qué parte corporal está la
molestia o problema físico, o bien contemplando los síntomas, las expresiones verbales, y/o el lenguaje
corporal. Desde cualquier ángulo que el paciente defina su situación: físico,
mental o emocional, si aplicamos una escucha activa y relajada, podremos
obtener mucha información para desentrañar.
Si lo que nos cuenta que le sucede, es que tiene un cólico
biliar, tendremos que ver qué alimentos con exceso de grasas, azúcares y
alcohol o qué situaciones, o emociones, le han llevado a tragar ira o rabia y,
al no ser capaz de digerirla y asimilarla para soltar la tensión, la vía de
salida inconsciente, sea la de vomitar.
Si lo que
padece es diarrea, lo tenemos que relacionar con el intestino y directamente
con procesos inconsciente. El intestino es semejante a un cerebro morfológicamente hablando. Tenemos
que ver lo que le irrita profundamente, llegar a descubrir la “diarrea mental”
que hablará, de lo que digiere o no
en su vida, más allá de los alimentos orgánicos: pensamientos,
emociones, relaciones o situaciones.
Si lo que padece es una afonía, tendremos que revisar si se
debe a haber tomado alimentos o bebidas muy frías, o a que se haya quedado mudo
ante una situación, o atragantado por la
dificultad o el miedo a expresar los sentimientos.
En una familia donde uno de los miembros de ésta, de forma
natural, destaca el valor de otro, le está generando confianza, reforzando su
autoestima y es posible que eso genere un ambiente distendido y alegre. Si por
el contrarío en la reunión familiar, alguno de los miembros, consciente o
inconscientemente, destaca algo que avergüence a otro, lo que generará, será un
ambiente tenso y estresante, donde el descontento y la desilusión primarán.
En términos
de analogía, en todos los procesos o vivencias los órganos, los pensamientos y
las emociones son afectadas de forma similar: reciben un impacto y ponen en
funcionamiento las herramientas de las que disponen para digerirlo, asimilarlo
y desechar lo que le resulta dañino. Esto sería lo ideal, aunque lo cierto es
que en muchos casos, estos impactos no se digieren, asimilan o desechan, dando
lugar a problemas físicos, psicológicos, emocionales, energéticos y de toda índole.
Y como propuesta terapéutica…
Recomiendo
tratar de desbloquear tanto los sistemas orgánicos, como los esquemas mentales
y las tendencias emocionales. Somos mucho más que un cuerpo físico y
transportamos una historia, personal, familiar, cultural y social. Es Mirando y
aprendiendo del pasado, como podemos cambiar el presente y proyectarnos hacia
un futuro mejor y más feliz.
La decisión de lo que hagamos nos
pertenece…
La
responsabilidad, también.
Podemos dejar
guardadas las luces y las sombras en el baúl de los recuerdos hasta el próximo
año, o comenzar a proyectar luz desde la consciencia, para que las sombras
desaparezcan.
¡El amor es el único camino hacia la
salud y la felicidad!
Isabel Pérez Broncano.
Reflexóloga – Autora del libro Reflexología Integral.
Directora de Ranvvai Escuela de Reflexologías y Centro de Terapias
Naturales.
www.ranvvai.com
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publicado a la(s) 01/12/2011 02:48 por Victoria Rodriguez
La menopausia es una
etapa en la vida de las mujeres en la que se producen algunos cambios
predecibles y naturales que no tienen por qué alterar la calidad de vida si se
toman las medidas adecuadas. La menopausia, término derivado de griego men
(mes) y pausis (cesación), es el momento en que llegan a término los ciclos
fisiológicos de menstruación y la función de los ovarios, cesando
definitivamente la capacidad reproductiva. Suele producirse en la mayoría de
las mujeres entre los 45 y los 55 años. En nuestro país la edad media se
sitúa en los 51 años.
Cuando la menstruación
desaparece antes de los 40 años, hablamos de menopausia precoz. En este caso se producen una serie de
inconvenientes: mayor riesgo de osteoporosis, sofocaciones y sudoración,
envejecimiento acelerado de la piel y atrofia genital precoz.
Cuando la función
menstrual se prolonga más allá de los 55 años, hablamos de menopausia tardía, que se acompaña de
mayor riesgo de cáncer de mama y de cáncer de endometrio.
En cualquiera de los
casos, la menopausia está precedida habitualmente de irregularidades
menstruales, alteraciones en la duración y en la cantidad de regla. Se
considera que ya está la menopausia cuando la mujer lleva 12 meses sin
menstruar, no está embarazada ni existe otra causa que justifique la amenorrea,
o cuando esté seis meses sin menstruar pero con sintomatología importante
(sofocos, insomnio, cambios de carácter…).
Los cambios hormonales
propios de esta etapa y, sobre todo, la falta de estrógenos, provocan
alteraciones fisiológicas importantes en el cuerpo, que se traducen en unos
trastornos que no aparecen de repente, sino de forma gradual y con distinta
intensidad.
Síntomas
No todas las mujeres
presentan todos estos síntomas, ni los padecen con igual intensidad.
Los síntomas más
habituales son:
Sofocos y Sudoraciones: es un síntoma
vasomotor que suele experimentarse en la noche y también a lo largo del día; aparece como una
rápida sensación de calor en cara, cuello y pecho, asociada a un enrojecimiento de la piel, la temperatura de
la frente, manos y brazos
aumenta de forma significativa y la frecuencia cardíaca se incrementa. Dura aproximadamente tres minutos y aparece en forma brusca.
Insomnio, Ansiedad, Irritabilidad y Depresión: son síntomas relacionados con el déficit de estrógenos, los procesos
bioquímicos propios de la edad y los problemas personales, sociales y ambientales. La etapa de decaimiento
físico y pérdida de la juventud
suele coincidir con el momento de independencia de los hijos o de atender las necesidades de padres mayores, lo que
puede aumentar el sentimiento de
soledad. Todos estos factores hacen que la mujer entre en períodos de depresión, alteración del carácter, decaimiento,
irritabilidad, desgana, ansiedad,
insomnio y pérdida del interés por la vida. Esta sintomatología puede variar mucho de unas mujeres a
otras, pero afecta a más de la mitad de
las mujeres de esta edad.
Sequedad vaginal: una de las
funciones de los estrógenos es
mantener el estado óptimo de las mucosas, por lo que al disminuir la cantidad de los mismos en el
organismo se produce una serie de alteraciones: los labios mayores y menores pierden turgencia y progresivamente se van atrofiando, la lubricación
comienza a disminuir y el PH que es ácido se vuelve alcalino viéndose afectada la flora bacteriana que
contribuye a la prevención de
infecciones; además el grosor de las paredes de la vagina se ve reducido perdiendo elasticidad lo que
puede dificultar las relaciones sexuales
que pueden llegar a ser dolorosas. También se ven afectados los músculos
y los ligamentos que sostienen
los órganos pélvicos, por lo que son más frecuentes los prolapsos genitales.
Aumento del colesterol y de la tensión arterial: los estrógenos protegen el sistema cardiovascular
en la mujer. En la menopausia esta
protección disminuye observándose cambios en las cifras de colesterol total, de las fracciones de
LDL-colesterol y de los triglicéridos, así como un descenso de la fracción HDL-colesterol que protege frente a la
formación de la placa de ateroma
en las arterias coronarias lo que asociado con la hipertensión aumenta el riesgo de sufrir una
enfermedad cardiovascular.
Problemas de la piel: la piel se
vuelve más seca, pierde elasticidad, sobre todo en las zonas expuestas al sol, y aparecen arrugas y flacidez. Las
uñas se vuelven quebradizas. La
actividad de los melanocitos (células encargadas de dar pigmentación a la piel) se ve alterada lo que
conlleva a que aparezcan con mayor facilidad
manchas en la cara y en las manos.
Osteoporosis: es uno de los
problemas más serios que pueden
aparecer a largo plazo ya que los estrógenos aumentan la capacidad osteoblástica (de formación ósea) y, por lo
tanto, su carencia produce la aparición de osteoporosis, de modo que el hueso se
rompe con facilidad. La masa
ósea aumenta hasta los 35 años, pero a partir de esta edad sufrimos una pérdida progresiva, y
como consecuencia predomina la destrucción del hueso sobre la formación. En este proceso
influyen de forma importante los cambios hormonales que se producen en esta etapa de la mujer, pero hay otros
factores como los genéticos,
alteraciones de absorción y dietéticas.
Después de conocer todos estos trastornos, la necesidad de proporcionar
una atención a la mujer en este
momento fisiológico es evidente. Debemos conocer y entender que la alimentación influye en el bienestar físico de
todas las edades, pero es
especialmente importante cuidarse en ciertas etapas de la vida.
Frente a esta etapa, la mujer puede seguir una
serie de recomendaciones dietéticas y de estilo de vida que le ayudarán a
encontrarse bien y frente al consumo de medicamentos existen suplementos y plantas que contribuirán a solventar los
síntomas propios de la menopausia.
- DIETA
Una dieta sana que favorezca el equilibro hormonal
es el primer punto importante a seguir. Para ello:
·
Reduce la ingesta de grasas saturadas. Las grasas saturadas
aumentan la acidez del organismo, lo que a su vez favorece la pérdida de
calcio, y ello puede aumentar el riesgo de osteoporosis.
·
Aumenta la ingesta de grasas esenciales. Este tipo de grasas
ayudan a lubricar el cuerpo de dentro hacia fuera, por lo que resultan
beneficiosas para la piel seca, la sequedad vaginal, el dolor articular, la
hipercolesterolemia y el metabolismo lento.
·
Equilibra los niveles de glucemia. Altibajos de sus niveles
durante la menopausia hacen que las glándulas suprarrenales, que toman el
relevo a los ovarios en la formación de estrógenos, trabajen con mayor
intensidad, y se agotarán.
·
Consume abundante fibra natural. La fibra ayuda a mantener
los niveles adecuados de glucemia, pero también favorece la eliminación de
estrógenos “viejos” y otros productos de desecho a través de los intestinos
permitiendo una depuración eficaz.
·
Ingiere más fitoestrógenos. Pueden ayudar a equilibrar las
hormonas y reducir ciertos síntomas, como los sofocos y la sequedad vaginal.
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ALIMENTOS PARA UNA MENOPAUSIA NATURAL
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SOJA
Tiene propiedades capaces de reducir los
sofocos y sudores nocturnos
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LEGUMBRES
Garbanzos, alubias rojas, judías, etc.
Todas las legumbres se consideran fitoestrógenos.
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PESCADO AZUL
Salmón, atún, arenques, sardinas.
Contienen ácidos grasos omega-3
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FRUTAS Y VERDURAS DE COLOR INTENSO
Ricas en antioxidantes
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FRUTOS SECOS
Contienen grasas esenciales y cuentan con
antioxidantes como la vitamina E
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SEMILLAS
Pipas de calabaza y girasol contienen grandes cantidades de zinc que
ayuda a mantener el equilibrio hormonal.
Todas contienen grasas esenciales.
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AGUA
Alivia los sudores y sofocos y regula la
temperatura corporal.
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CRUCÍFERAS
El brócoli, coliflor, calabaza, coles de Bruselas contienen grandes
cantidades de antioxidantes así como sustancias que podrían proteger contra
el cáncer de mama.
La col es rica en vitamina k, que ayuda en la prevención de la
ostoporosis.
|
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CEREAL INTEGRAL
Ricos en fibra, ayudan a prevenir cardiopatías
(porque regula el colesterol) y cáncer de mama (regula el nivel de
estrógenos)
|
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- SUPLEMENTOS
Siempre bajo supervisión
de un especialista, un complemento de multivitaminas y minerales nos asegura
niveles de nutrientes adecuados para la salud de los huesos, antioxidantes y
favorecerá los niveles de glucemia. No
obstante, nunca reemplazará una dieta equilibrada.
Complejo B: Los sudores
nocturnos, tensión, ansiedad, depresión y poca energía advierten de bajos
niveles de vitaminas DE ESTE GRUPO.
Vitamina C: Puede reducir
de forma significativa los sofocos, y es necesaria para la formación de
colágeno ayudando a mantener unos huesos fuertes.
Vitamina E: Buenos nivels
evitan la sequedad vaginal y también pueden ayudar a reducir los sofocos.
Magnesio: produce un
efecto calmante en ansiedad, insomnio. Si se sufre de calambres puede resultar
beneficioso.
Ácidos grasos omega-3:
Pueden ayudar a combatir la sequedad de piel, cabello, uñas y vagina y también
son antiinflamatorios. Por tanto, pueden aliviar dolores articulares.
- PLANTAS
En el caso de que esté
siguiendo tratamiento con THS, no debe tomar plantas medicinales ya que pueden
alterar los niveles de hormonas. Consulte siempre a su especialista.
La planta por excelencia
es la cimifuga, siendo la mejor elección para el alivio de los sofocos y
sudores nocturnos.
La salvia también
aliviará los sudores pero además mejora la memoria.
El ginkgo biloba aumenta
la capacidad de concentración y además puede proteger de cardiopatías y ayudar
a prevenir la formación de trombos.
El diente de león resulta
eficaz en la retención de líquidos, la ortiga mejora la absorción de los
minerales y la angélica puede resultar
de ayuda como tónico femenino.
Existen diferentes
preparados a base de plantas ecológicas, así como de vitaminas y minerales que
pueden ser de utilidad en esta etapa de la vida, pero siempre bajo la
supervisión de un especialista.
De la misma manera que la
fitoterapia puede resultar de gran ayuda, existen otras terapias naturales
pueden ser beneficiosas para los diferentes síntomas. Así, se pueden adaptar
los tratamientos complementarios a situaciones individuales y escoger lo más
adecuado para una mujer en particular.
Este artículo es
meramente informativo.
Mercedes Martín
Licenciada en Farmacia
Gerente de Producto de
Equisalud www.equisalud.net
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publicado a la(s) 02/11/2011 06:27 por Victoria Rodriguez
[
actualizado el 02/11/2011 06:31
]
Pese a que muchos abandonan los huertos en invierno, hay una gran
variedad de hortalizas que nos permiten cultivar el huerto en invierno,
hortalizas tradicionales, aclimatadas con el pasar del tiempo a los rigores de
nuestro clima y que llenaban las despensas de “nuestros abuelos”, hortalizas
con grandes propiedades nutritivas, que nos permiten elaborar exquisitos
platos, y que os invitamos a recuperar.
La ajetreada
vida en las grandes ciudades, e incluso el cambio de vida en la mayoría de
pueblos en los que nuestras jornadas vienen marcadas por los inflexibles
horarios de trabajo, nos hace vivir en una realidad ajena al pasar de las
estaciones, invariable ante las inclemencias meteorológicas o de la duración de
los días; para recuperar ese vínculo y percibir el ritmo de la naturaleza, os
invitamos a restablecer este contacto con la tierra a través de vuestro huerto,
a trabajar con el clima y las estaciones a estar pendientes de él para ir
estableciendo qué cosas puedo plantar, cuándo y en qué modo debo proteger las
plantas, si debo regar o no, y que mayor reto, que hacerlo también para esos
cultivos invernales tan desconocidos, algunos de ellos, tan resistentes a las
inclemencias meteorológicas que incluso nos sorprenderán por su rusticidad,
tanto como aquellos otros cultivos que por el contrario requieran de nuestra
dedicación y atención para protegerlos y proporcionarles la labor adecuada en
cada momento, que nos reportarán sabrosas cosechas y satisfacción.
En un país con tan enorme variedad cultural como gastronómica, no
podemos dejar de imaginar que el huerto invernal no acompañe a tal
variabilidad, no hace tanto, cuando era impensable transportar alimentos de una
comarca a otra, porque su costo hacía impensable su distribución o cuando la
calefacción no había llegado a los invernaderos, pues ni siquiera estaba en la
mayoría de casas, Se utilizaba entonces, el huerto como una despensa de
alimentos que producía en todas las temporadas; Se pasaba el invierno con las
conservas que se habían elaborado con esmero y cariño durante la temporada
estival y se acompañaba de los sabrosos y contundentes platos de cuchara,
potajes, típicos de cada zona y elaborados con plantas del huerto de invierno
que la selección de muchos años de cultivo y el buen hacer del agricultor
habían “creado” en esa sabia simbiosis en la que el agricultor se apoyaba en la
naturaleza y trabajaba con ella y para ella, utilizando técnicas que favorezcan
a ambos como rotaciones o asociaciones.
Para
terminar este artículo vamos a ofrecer un pequeño listado de todas las verduras
que se pueden cultivar en la época invernal, para persuadir el, a veces tan
extendido pensamiento, de que en esta estación no merece la pena cultivar. Son
verduras que en muchos caso han caído en desuso, pero que debido a todos sus
años de adaptación funcionan muy bien en los huertos de invierno, y dan grandes
satisfacciones con menor trabajo, animamos a recuperar estas hortalizas; así
como a recuperar esos platos típicos y tradicionales de nuestra región que se
elaboraban con ellas, en pos de alimentarnos en armonía con la estación, dejar
para otras estaciones las verduras de verano, así también ayudaremos desde
nuestra modesta situación individual, evitando grandes insumos energéticos en
transportar alimentos desde otras latitudes desde las que se están produciendo,
con el daño que esto deporta a nuestro planeta.
Algunas de estas verduras tradicionales del huerto de invierno, menos
conocidas y que se pueden plantar en los huertos de invierno sin grandes
requerimientos ni necesidad de cubrirlas con plásticos, son las siguientes: el
agradecido cardo, tan típico de las navidades madrileñas; la sorprendente
borraja, presente tanto en postres, como en potajes; la discreta chirivía;
agradecida en todas las cremas; la saludable achicoria, el misterioso ruibarbo,
esa desconocida verdura, que se consume como fruta, salsifí o escorzonera, con
tantas vitaminas y minerales que no se sabe si incluirla como hortaliza o
medicinal; hierba de los canónigos, apio nabo, col marítima, colinabo,
colirrábano e hinojo de bulbo, sorprendentes y aprovechables por su bulbo y
follaje, perifolio, tupinambo, otro de esos tubérculos tan enérgicos.
Otras verduras que podemos encontrar en huertos de invierno, a las que
estamos más acostumbrados, pues se suelen encontrar en las fruterías son:
alcachofa, lechuga, escarola, acelga, espinaca, guisantes, remolacha,
espárragos, puerros, cebollas, zanahorias, habas, ajos, brécol, col de
bruselas, coliflor de invierno, col repollo, lombarda, lenteja, garbanzo,
berzas, col china, cebolletas, endibias, fresas, grelos; espárragos, nabos,
puerros, rábanos, guisante, remolacha, diente de león, cebollino, acelga,
bróculi, canónigo, col repollo, perejil, endibia, escarola, rábanos, alubia,
nabo de otoño... Algunas de ellas requerirán de cuidados especiales, empajado,
aporcado, manta térmica, cama caliente, bancal elevado, cubrir el suelo con
elementos orgánicos (paja, mantillo, restos vegetales,...), invernadero
esparcido e incorporado de compost.
Si a pesar de toda la variedad de hortalizas a usar en invierno, no se
desea cultivar el huerto, o no la totalidad del terreno que a ello se suele
destinar, es muy interesante para mantener la fertilidad del suelo y evitar su
erosión y el lavado de los nutrientes por efecto de las lluvias; es interesante
sustituir el “tradicional barbecho” por un abonado verde o en cualquier caso,
proporcionar al suelo una cobertura vegetal de restos de cosecha, paja o de las
propias hierbas adventicias que crecen en el terreno y que depositaremos sobre
el mismo una vez segadas, para posteriormente incorporar esta materia orgánica
al suelo que al descomponerse devolverá la fertilidad al huerto; en cualquier
caso, si podemos elegir, lo ideal sería poder aprovechar aquellos bancales que
no vamos a utilizar, para cultivar un abono verde, se trata de una combinación
de leguminosas y cereales (habitualmente) que sembraremos en el momento
propicio, con la siguiente finalidad: las primeras aportaran fertilidad al
suelo, gracias a la simbiosis que realizan con las bacterias nitrificantes que
son capaces de fijar el nitrógeno del aire y convertirlo en nitrógeno
asimilable por las plantas, las segundas, debido a su poderoso sistema
radicular, airean en profundidad los suelos, siendo muy recomendable su
utilización para suelos pesados y compactados. El abono verde, pasará todo el
invierno en la superficie de huerto que hemos destinado a ello, y será en la
primavera, cuando se siega, no se arranca, para que el nitrógeno fijado en los
nódulos de las raices de las leguminosas se incorpore al sustrato de un modo
estable, posteriormente, tras unas dos semanas, en las que se dejarán los
restos vegetales sobre el suelo, será el momento idóneo de incorporarlo al
suelo, incorporando así todos los nutrientes fijados en la masa vegetal y
devolviéndolos a la tierra.
ALICIA MARTÍN LÓPEZ
Ingeniera Técnica Agrícola
CULTIVALIA
www.cultivalia.es
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publicado a la(s) 17/10/2011 09:03 por Victoria Rodriguez
[
actualizado el 17/10/2011 09:31 por Usuario desconocido
]
El
Arte de la Cocina, se asemeja a una verdadera Alquimia y en el fondo lo es.
Transformamos las sustancias que la Madre Naturaleza nos ofrece en parte de
nuestra sangre y de nuestros huesos. Podemos realizar el proceso en bien de
nuestra salud física, psíquica y emocional o realizarlo tan mal, que pueda
ayudar a producir una degeneración, no sólo a nivel individual, sino también
como sociedad.
Sabemos que la
forma de comer, la calidad y la cantidad afecta a todas las etapas del
desarrollo del ser humano, desde la vida embrionaria, pasando por la infancia,
la madurez y la ancianidad. La cocina es “El Arte” que puede ayudar a producir
salud, felicidad y paz, o por el contrario, enfermedad, sufrimiento y
destrucción.
Aunque puede
sonar a “exageración” lo que comemos tiene un gran poder sobre el destino
humano, igual que lo tuvo, a lo largo de la historia, sobre el destino de
grandes civilizaciones y culturas.
La Salud en un
sentido pleno significa que hemos conseguido un equilibrio entre medio externo
y medio interno. La Salud es principalmente equilibrio y lo conseguimos cuando
integramos en nosotros el Yin-Yang, las fuerzas universales de
expansión-contracción, que dan lugar a todos los fenómenos.
El alimento
también es una expresión de esa energía Yin-Yang y da forma al cuerpo, las
emociones y el espíritu. Nuestra energía interna se está transformando
constantemente como resultado del aire que respiramos, del agua que bebemos y de
lo que comemos.
Para
equilibrar Yin-Yang debemos aprender a crear, transformar y modificar la
energía. Nuestro cuerpo, nuestra comida y el medio ambiente son formas
cambiantes de la energía.
La Gran Vida:
La Macrobiótica, nos enseña a comprender la dinámica de éste cambio y aplicarla
a todos los aspectos vitales en nuestra vida para potenciar así la salud, el
bienestar y la felicidad, volviéndonos lo suficientemente flexibles como para responder a todas las circunstancias
que la vida nos propones de la forma más adecuada.
La energía
toma diferente formas y Yin-Yang siempre se están complementando y
transformándose uno en el otro. La noche se transforma en día, el otoño en
invierno y las montañas en valles.
En la cocina
sucede lo mismo. Si al persona que cocina sabe aplicar correctamente los
“secretos” que guardan los alimentos, sabrá seleccionar la calidad, la forma de
cortarlos, el modo de cocinarlos, el tiempo, con qué condimentarlos, como
prepararlos en la mesa y tendrá las herramientas necesarias para determinar la
salud y el bienestar básico de la familia.
Algo muy
importante a considerar es que los alimentos crecen estacionalmente y que cada
estación tiene su propia energía característica reflejada es los alimentos de
su época. En la cocina macrobiótica ajustamos lo que cocinamos a la estación en
que estamos para favorecer las pautas cambiantes del medio ambiente externo,
con “el clima” interno, dentro del cuerpo y fluir así de forma natural.
Daremos un
breve repaso por el ciclo anual, empezando por la Primavera, donde la vida
despunta y brota estallando en cada rendija.
Primavera:
Al
comienzo, debemos modificar lentamente
nuestra cocina mientras la Primavera se instala.
Añadiremos
hojas verdes utilizando formas de cocinar más ligeras, tales como, escaldar,
saltear rápidamente o al vapor.
Reduciremos
un poco la cantidad de sal y otros condimentos aumentando el consumo de pickles
ligeramente fermentados para liberar la energía invernal estancada.
El
trigo y la cebada tienen una energía más ligera que los demás cereales y esta
es la época más apropiada para consumirlos.
También
podemos condimentar con preparados de aceite, miso y cebollín.
¡Ah! Y
no olvidarse de los brotes, cuya energía ascendente primaveral nos ayudará.
Verano:
En esta estación hay una mayor energía activa y
expansiva que nos indica que tenemos que aumentar el consumo de verduras de
hoja verde, maíz dulce y frutas del lugar.
Podemos servir
ensaladas frescas más a menudo y añadirles cereales, pastas, legumbres y algas. El sushi es sumamente agradable en
esta época.
Para reponer
los minerales que a veces perdemos a través de la transpiración, tenemos que
utilizar condimentos de umeboshi y el té de umeboshi que refresca el cuerpo
mucho más que los refrescos y otras bebidas frías.
Muy adecuados
los platos fríos de pastas de Somen o Udón.
En pequeñas
cantidades gelatinas de verduras, Canten de fruta, Tofu frito con Shoyu y
Jengibre.
También
ensaladas de frutas, melón. Y pepino
fresco, que son muy refrescantes.
Otoño:
La energía
descendente comienza a fluir hasta condensarse hacia finales del Otoño. Para
prevenir este cambio que a veces sucede de forma repentina, ya a finales de
verano en nuestra dieta debemos aumentar el consumo de raíces. Los nabos y los
rabanitos, incluyendo sus hojas
Verduras
redondas como la cebolla, el repollo y la calabaza.
Durante el
verano a menudo hemos recargado los riñones y la vejiga con exceso de bebidas
frías, fruta y alimentos crudos. Este desequilibrio tiene su resultado en el
Otoño y para neutralizar sus efectos tenemos que introducir guisos con judías,
cremas de cereales, arroz dulce, Mochi, Amasake caliente, sopas de calabaza y
alguna fritura de verduras.
También
tenemos que alargar la forma de cocinar, salteados estilo Nishime Y Kimpira.
La verdura se
puede cortar en trozos más grandes y cocinar por más tiempo.
En los platos
con algas, se puede incluir Tempeth y Tofu seco.
Un poco más de
sal (siempre marina) y aceite en nuestros platos.
Invierno:
Durante los
días fríos del invierno es conveniente tomar comidas fuertes y calientes. Si
por el contrario, tomamos preparador fríos o crudos, helados, etc.... Muy
rápidamente nos desequilibramos con respecto a la naturaleza.
En esta época
no hay tantos brotes no hojas verdes. Pero sí hay más raíces y verduras
redondas, que debemos comer, junto con pickles.
También es
bueno incluir comidas más condimentadas con Shoyu y Miso, Más Tempuras y
verduras al estilo Kimpira, con algas.
En invierno
necesitamos platos de cereales y pastas, erogadas, que nos darán más calor
interno y también guisos con cereales, azukis, hesitan y verdura que
fortalecerán nuestros riñones.
Podemos usar
más Jengibre en nuestros platos. También Arroz dulce y Mochi.
Lógicamente
los alimentos cocidos y calientes, calientan el cuerpo y los alimentos crudos y
fríos lo refrescan. Aparte de las temperaturas a las que se sirven los
alimentos, éstos tienen su propia energía natural que puede describirse como
fría, refrescante, cálida o caliente. Y esta energía es independiente de la
temperatura de cocción. Sin embargo la forma de Cocinar transforma algunos
alimentos fríos en cálidos. Tanto el uso de fuego, como los condimentos,
presión y tiempo afectan la energía de los alimentos y modifican su calidad y
su efecto sobre el cuerpo, las emociones y el psiquismo.
Conocer estas reglas, es tener un gran poder
enfocado a conseguir una vida más plena, más feliz y más pacífica. Algo que
todos necesitamos más que nunca para permanecer en equilibrio en medio de la
tormenta con la que hemos comenzado este nuevo milenio.
Mª
Rosa Casal
Directora
de “Escuela de Vida”
Naturópata
y Consultora en
Nutrición Macrobiótica
www.escueladevida.es
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publicado a la(s) 30/09/2011 09:46 por Victoria Rodriguez
[
actualizado el 05/10/2011 01:39
]
En Ecocentro queremos
compartir contigo las recetas elaboradas por nuestro chef, José Antonio Romero.
Además de degustar los platos más sabrosos en nuestros restaurantes, puedes
animarte a prepararlos tú mismo en casa. Con estas recetas, unidas a los trucos
y consejos que te ofrecemos, y a tu criterio y creatividad, podrás sorprender a
todos en la mesa. No habrá plato que se te resista.
ENSALADA
DE MANZANA CONFITADA
Y
MOUSSE DE QUESO AZUL
INGREDIENTES (por ración)
1 manzana, 1 tomate pera, 100g de fructosa Shoyu
Albahaca, 0,4 g de agar - agar
100 ml de nata para cocinar
5 g de queso azul, Lechuga u hojas verdes al gusto
15 g de pimiento rojo, 15 g de pimiento verde
10 g de cebolla, Aceite, vinagre y sal
Germinados finos, 2 hojas de wakame
50 g de tempura
ELABORACIÓN:
Pelar la manzana, cortarla en 4 ó 5 gajos y quitarle el corazón.
Caramelizar los gajos en una sartén con la fructosa, y reservar. Asar el tomate
pera con un poco de aceite de oliva y de shoyu a temperatura baja, durante unos
20-28 min.
Por otra parte, hacer el mousse de queso azul. Para ello, hay que
montar la nata culinaria con la batidora. Aparte, en el fuego poner el queso
azul hasta que se disuelva, añadiendo el agar-agar, y la nata previamente
montada. Echar una pizca de sal. Montar el mousse de queso en un molde redondo
de acetato, espolvorear con albahaca y dejar enfriar.
Para aliñar, realizar una vinagreta mediterránea cortando en dados
muy finos: pimento rojo, pimiento verde, cebolla, aceite de oliva, sal y
vinagre de Jerez.
Por último, para adornar, hacer wakame hidratado en tempura,
procurando que quede muy crujiente.
MONTAJE DEL PLATO.
En un plato hondo, colocamos los
gajos de tomate y de manzana alternados. En el centro, una cama de lechugas u
hojas verdes, aliñadas con la vinagreta, sobre la que pondremos el mousse de
queso azul. Para adornar, colocar sobre el mousse unos germinados finos y las
hojas de wakame.
Clara Pillado Pérez
Área
de Comunicación Ecocentro
www.ecocentro.es
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publicado a la(s) 01/09/2011 02:22 por Victoria Rodriguez
[
actualizado el 01/09/2011 03:47 por Usuario desconocido
]
En el TAO, desde hace
miles de años, se dice que “todo cuanto existe en el Universo entero es
“Conciencia Divina”.Todas las formas de vida expresan esta verdad profunda e
inmarchitable.
Una
de las Leyes Universales que trabaja incansablemente para llevara a cabo este
viaje a través de los tiempos es la Ley de Correspondencia. Esta ley nos enseña
que igual que es abajo –es arriba, que igual que es dentro – es fuera. Y que
absolutamente todos los fenómenos se interrelacionan íntimamente para llevar a
Destino este gigantesco proyecto.
Esta
ley, explica también la cadena existente entre todas las formas de vida y el
ser humano. Y el papel tan importante que representa hasta lo que parece muy
insignificante no irrelevante.
Sabemos
que dentro de nosotros ocurre los mismo, nuestro órganos, glándulas, vísceras,
tejidos, células o fluidos se integran en un todo, y en todo momento participan
del equilibrio que todos buscamos para estar sanos y ser felices.
Nuestro
aparato digestivo está situado en el eje central del cuerpo, igual que la
mayoría de las glándulas endocrinas, este detalle nos muestra la importancia
que tienen.
Según
la Ley de Correspondencia, en la medida que nuestro aparato Digestivo funciona,
así también funciona nuestra capacidad para “digerir” la vida, asimilarla y
aprovechar lo útil, separándolo de lo inútil. Y sacar el mayor provecho a todas
las situaciones.
Cuanto
mejor sea nuestro proceso de digestión, más claro el proceso del pensamiento.
Si
nos fijamos en nuestros intestinos, podemos observar una cierta analogía con el
cerebro. En la Medicina Tradicional China, se aborda de una manera muy directa
y se dice que es nuestro 2º cerebro, y que su buena salud influye poderosamente
en el Sistema Nervioso.
Desde
un punto de vista más occidental llegamos a la misma conclusión, al reconocer
que ambos se ocupan de la digestión de diferentes “alimentos”, y para estos
procesos utilizan importantes cantidades de oxígeno.
El
cerebro y especialmente el cortex, que sabemos procesa el discernimiento, la
razón, la memoria, la asociación de ideas y el intelecto…. Es el mayor
consumidor de oxígeno del cuerpo. Le sigue el aparato Digestivo, que es el 2º.
Comprobamos
que después de una copiosa comida, no tenemos grandes recursos para pensar, la
mente racional se vuelve pesada, y hay que dejar que la digestión de la comida
finalice y reponer este precioso combustible que es el oxígeno, antes de
abordar la otra “digestión”.
Esto
es una muestra de la importancia que tiene el alimento en nuestro pensamiento.
Lo ideal es escoger principalmente alimentos fáciles de digerir, de
metabolizar, que no gasten más energía para asimilarlos que la que nos aportan,
que no ensucien el medio interno con los residuos sobrantes, sino que ayuden al
tener una sangre limpia y equilibrada.
Nos
alimentamos de otras formas de vida, vegetal y animal, que forman el medio que
nos rodea. Y al hacerlo, convertimos ese medio externo, en parte de nuestro
medio interno, de nuestros huesos, músculos, fluidos…
Al
decidir nuestra comida, no sólo decidimos que nutrientes y en que cantidad,
también estamos decidiendo la “información” que vamos a integrar en nosotros.
Es fácil imaginar lo diferente que puede ser una zanahoria, que un alimento
procesado a través de años de la mano de la esclavitud y el dolor de muchos
seres humanos.
No
sólo comemos vitaminas, minerales, proteínas y carbohidratos, comemos todo su
potencial de vida.
Nos
comemos el medio ambiente y al hacerlo nos ponemos unas gafas muy concretas
para percibir ese medio con el color de esas gafas, y luego lo llamamos
Realidad. Si nos fijamos en la ley de Correspondencia y su entamado, iremos
teniendo una visión más profunda de las cosas y descubriendo como existe una
trama, que unifica todo, desde lo más elevado a lo más profano, pero en el
fondo, todo es LUZ, vibrando en diferentes niveles. Nosotros somos luz, y los
alimentos también lo son.
Llegados
a este punto, parece que no hay mucha diferencia en comer una cosa o comer
otra. Pero las apariencias engañan, es una advertencia muy sabia del I Ching.
La
luz como esencia de la materia unifica todo lo que existe y nos remite al UNO,
pero mirando a nuestro alrededor, todos son diferencias. Sabemos que el quid de
esta paradoja lo marca el nivel de frecuencia de esa luz.
El
nivel de conciencia no es propiedad exclusiva del ser humano, afortunadamente
todas las formas de vida y todos los fenómenos energéticos, de fuerza o poder,
emocionales, mentales o de cualquier tipo son una “paquete de conciencia”
Somos
luz y nuestra comida es luz. Hay alimentos que se nutren de la luz directamente
como los productos de la tierra.
Animales
que se alimentan de vegetales (herbívoros) que cuando los ingerimos nos aportan
luz de 2º categoría. Y animales carnívoros donde la luz es de 3º categoría. Si
hablamos de productos muy industrializados y refinados, ya no sabemos en que
medida esa luz que es nuestra fuente de vida, ha disminuido o desaparecido,
suplantada por procesos super elaborados e inventos químicos, para que duren
más y sepan más sabrosos.
Para
facilitar la digestión y evitar residuos putrefactos en los intestinos, que
impiden la correcta absorción de los nutrientes y creen un clima limpio también
en la sangre, lo mejor es una buena combinación de cereales integrales y
biológicos, una pequeña cantidad de legumbres, verduras frescas, semillas y
algas.
Los
cereales unifican las energías del Cielo y de la Tierra en una perfecta
proporción y equilibran minerales, proteínas e hidratos de carbono. Representan
la unidad de la semilla y el fruto, llevan en su simiente la inteligencia al
servicio de la vida y la regeneración. En un nivel más metafísico, nos aportan
más foco y concentración, también más disciplina y una mente más clara y
situada en el momento presente. Se les considera ideal para sanas y llegar a
ser más autoconscientes.
Las
Legumbres son ideales para los riñones y el apto genital, y todo lo que
llamamos Elemento Agua, es decir, todos los fluidos (mas de 70% del cuerpo) y
los huesos. Son una rica fuente de calcio, hierro, potasio y vitaminas del
grupo B. Es importante consumirlas de forma continua y en pequeñas cantidades,
en lugar de un gran plato muy de vez en cuando.
Son
ideales para el Sistema Nervioso, ayudan a regular líquidos en el cuerpo, el
exceso de peso y regulan los valores de azúcar en sangre.
Sus
aminoácidos, combinados con los de los cereales integrales forman proteínas
completas que nos aportan una energía tranquila y calmada, menos agresiva que
el producto animal.
Las
verduras, además de la hidratación necesaria para digerir y asimilar el resto
de los alimentos, nos dan frescura y nos relajan. Todos sabemos que en el
capítulo de nutrientes, tienen muchas vitaminas y minerales. En un nivel más
sutil crecen con una energía ascendente desde la Madre Tierra, es la energía
femenina de la Gran Madre, que da sus frutos hacia el cielo, energía
imprescindible para el desarrollo de la dimensión espiritual.
Las
algas, las verduras del mar, son tantas su bondades, que sólo señalaremos las
más notables. Nos ofrecen mejores
minerales y más fáciles de digerir y fijar en nuestros huesos. Eliminan
estancamientos físicos y energéticos. Eliminan radiaciones, desintoxican,
alcalinizan la sangre, eliminan grasas (colesterol). Nutren los riñones y
rejuvenecen los pulmones y el intestino grueso. En el nivel más sutil, nos
ayudan a recuperar el equilibrio de todos nuestros fluidos, devolviéndonos la
memoria de salud original del mar primigenio, del cual llevamos una muestra en
nuestra sangre. Si conservamos y mantenemos esa memoria en nosotros, será más
fácil la salud y la armonía con el medio que nos rodea.
Igualmente,
las algas son alimentos que conviene consumir en pequeña cantidad. Dada su
concentración tan elevada de minerales.
Todos
estos alimentos, no sólo son buenos para el cuerpo. La calma, la paz y la
alegría surgen de cómo sentimos y nos identificamos con este cuerpo que somos.
Las emociones, sentimientos y pensamientos ¿De donde surgen? Es difícil sentir
confianza en la vida y en nosotros mismos, agradecimiento por todo lo que se
nos da, abrir el corazón al amor y la alegría y encontrar el camino a la
felicidad que no depende de lo de fuera, sino de nuestra conexión con la vida,
mientras el corazón está cerrado, el hígado irritado, el bazo debilitado, el
estómago sobrecargado, los riñones contraídos y los intestinos sucios. Todos
ellos influyen directamente en la percepción de “Nuestra realidad” en nuestras
emociones y sentimientos.
Hemos
de descubrir cómo crear la armonía en nuestros fluidos y células para que
nuestra mente también la disfrute. La tan frecuente pregunta ¿Es físico o
mental? ya no tiene lugar en nuestro nivel de conciencia. No existe diferencia
alguna entre el cuerpo y la mente. Son UNO, somos UN, todo el universo entero
es UNO.
Mª Rosa Casal
Directora
de Escuela de Vida
Naturópata y Consultora Macrobiótica
www.escueladevida.es
|
publicado a la(s) 30/06/2011 07:12 por Victoria Rodriguez
[
actualizado el 07/07/2011 08:57 por Usuario desconocido
]
Existen más de 85.000
sustancias químicas y la industria produce aproximadamente 600 nuevas cada mes.
No obstante, los efectos negativos que
dichos compuestos pueden tener sobre la salud humana han sido estudiados en tan
sólo un 10% de todos ellos.
Se prefiere pensar
que toda sustancia es inocua, mientras no se demuestre lo contrario. Sin
embargo, esta demostración debería llevarla a cabo todo aquel que pretenda
lanzar una nueva sustancia al mercado. Es más, incluso en los casos en que sí
ha habido constatación de que determinados componentes son tóxicos y pueden
originar diversos trastornos (cáncer, alergias, Sensibilidad Química Múltiple,
asma, trastornos hormonales, daños genéticos…), la Administración continúa
permitiendo el uso de muchos de ellos en cosmética.
Por
otra parte, la idea de que “la toxicidad de una sustancia está en su dosis” ha
quedado ampliamente descartada por la evidencia científica, habiéndose podido
comprobar que las “pequeñas dosis” acumulan sus efectos.
A
las acciones de cada sustancia aislada, cabe añadir los que tienen las
distintas combinaciones entre ellas. Éstas, a su vez, pueden dar lugar a nuevos
compuestos químicos, produciéndose así un “cóctel” que aumenta aún más los
riesgos sobre nuestra salud.
Veamos
cuáles son algunos de estos elementos a evitar, qué daños pueden ocasionar en
la salud de las personas y cómo reconocerlos dentro del listado internacional
de ingredientes que debería estar incluido en el envase del producto (norma
INCI). En dicha lista, las sustancias aparecerán con su nombre en latín y
estarán enumeradas según su cantidad en orden descendente. Al no ser la norma
obligatoria, muchas marcas (incluso prestigiosas), no se someten a ella y no
indican los componentes de sus artículos. Aluminio (Aluminum Chlorohy-drate, etc.): Puede provocar mutación de las
células, causando cáncer de mama, además de Alzheimer. Se encuentra, por
ejemplo, en multitud de desodorantes.
Ftalatos
(DIDP, DEHP, BBP, DNOP, DBP, DINP):
Disolventes y suavizantes. Tóxicos reproductivos, que además pueden afectar hormonalmente a los
niños. Muy comunes en perfumes y aguas de colonia, cremas, lacas para el pelo,
desodorantes o esmaltes de uñas.
Parabenes
(Butyl/Ethyl/Propyl/ Methyl Parabene): Conservantes.
Sustancias fungicidas y bactericidas utilizadas en numerosos preparados.
Favorecen el crecimiento de tumores en la mama, entre otros, y producen daños
al esperma.
Formaldehído
y compuestos que lo liberan (Formaldehyde
(en lacas de uñas), Poliximetileno
Urea, Diazo-lidinil Urea, Imidazolidinil Urea, Dimetil Oxazolidino, Dm
Hidan-toína, Quaternium 15, Armilacetato, Alkifenol): Conservante altamente
cancerígeno al ser inhalado. También relacionado con la aparición de alergias,
irritación, envejecimiento prematuro, malformaciones en fetos, daño en la
membrana celular y dolores articulares, de cabeza o de pecho.
Aceites
minerales (Propylene Gly-col, Vaselina,
Paraffinum Liquidum, Cera Microcristalina, Mineral Oil, Petrolatum, Ceresin,
Metilsilanol, Ozokerite): Derivados del petróleo utilizados como agentes
antibacterianos y para mejorar la textura de los productos. Ampliamente
utilizados en cremas, champús, geles, after-shaves, desodorantes, aceites para
bebés, dentífricos, colutorios, etc. Muy cancerígenos. Impiden la respiración
de las células de la piel, ya que tapan los poros, y obtienen la hidratación de
la epidermis a base de extraer la humedad de las capas más profundas, quedando
éstas más secas. Dificultan enormemente las funciones defensivas de la piel. El
Propylene Glycol se ha asociado con
irritación de piel y ojos, trastornos en hígado y riñón, dermatitis de
contacto, cefaleas, trastornos gastrointestinales y alteraciones del Sistema
Nervioso Central (SNC).
Fragancias
artificiales (Parfum, Fra-grance,
Geraniol, Linalool, Limonene, Etanol, Eugenol, Isoeugenol, Citronellol,
Cinnamal, Bromocinnamal, Tonalide, Acetil Hexametil): Fragancias de fácil
producción y muy económicas, que se usan en lugar de las tradicionalmente
naturales, obtenidas a partir de aceites esenciales de plantas. Éstas últimas,
aunque afines a nuestra naturaleza y por ello mucho más saludables, resultan
más caras y difíciles de obtener, por lo que han sido en gran medida
sustituidas por sustancias derivadas del petróleo. Los perfumes artificiales
son bioacumulativos y sospechosos de
producir trastornos en los sistemas endocrino y reproductor, además de provocar
irritación de piel y mucosas, alergias, sensibilidades químicas, problemas
respiratorios, mareos, trastornos cognitivos, cefaleas e, incluso, cáncer.
(Nota: si se especifica que proceden de aceites esenciales naturales, como
sucede en numerosos productos ecológicos, entonces son fiables).
Colorantes
(Hc (por ejemplo, Hc Orange 3), Acid (Acid Red 73), Pigment (Pigment Green 7). Su nomenclatura a menudo incluye las
sílabas anilin o anilid, como el Acetanilide). Aportan color a geles,
cremas, tintes, maquillajes, etc. Alteran el ADN, pudiendo resultar altamente
carcinogénicos.
PEG
-abreviatura de Glicol Polieti-leno- (Sodium Laureth Sulfate, Cetea-reth,
Steareth): Emulgentes. Contribuyen a
eliminar el factor protector natural de la piel, resultando más vulnerable el
sistema inmunológico.
Phenyl
y phenol (Chlorophenol, Phenylenediamine Sulfate, Nitropheno, Phenolphthalein):
Desinfectantes y conservantes. El phenol
puede afectar a la piel, hígado, corazón, riñón y al SNC. Actúa sobre las
proteínas celulares, intoxicando las células de manera directa.
Mercurio
(Tiosalicilato de Etilmercurio):
Conservante en productos de maquillaje y en desmaquillantes. Es un metal pesado
bioacumulativo de alta toxicidad.
Sodium
Lauryl Sulfate: Detergente muy
irritante, utilizado en un altísimo porcentaje de champús y dentífricos. Tras
el contacto con la piel, es absorbido y almacenado en los tejidos del hígado,
corazón, ojos, pulmones y cerebro. Puede influir sobre el sistema inmunológico
y favorecer la aparición de tumores.
Hexaclorofeno:
Desinfectante utilizado en numerosos jabones, incluso en productos para el baño
infantil. Es absorbido a nivel cutáneo, produciendo trastornos en la piel y el
SNC.
Diethanolamine
(DEA): Detergente y espesante contenido
en infinidad de productos. Asociado con cáncer de riñón e hígado.
Talco:
Empleado en maquillajes y polvos higiénicos para bebés. Tapa los poros de la
piel, impidiendo sus funciones normales. Usado en la zona genital aumenta
notablemente el riesgo de cáncer a largo plazo.
Antioxidantes
sintéticos (Bht = Butilhidroxitolueno = E-321; PPDA = Parafenilendiamina):
El Bht puede ser causante de cáncer, afectar a la reproducción y producir
retrasos en el crecimiento. La PPDA constituye la materia prima de tintes
capilares permanentes. Puede originar sensibilizaciones y eccemas alérgicos de
contacto.
Neutralizadores
del cabello (Bromato potásico, Bromato sódico, Peróxido de hidrógeno, Perborato
sódico): Agentes oxidantes utilizados como neutralizantes de la permanente en
frío. Sustancias muy tóxicas, irritantes de los tejidos y del SNC, asociadas
asimismo con daños renales.
Otros
ingredientes peligrosos son: plomo (por ejemplo, en pintalabios), acetona
(desmaquillantes de uñas), dióxido de titanio (dentífricos, cremas solares),
benzofenonas, benzaldehyde o triclosán.
Como
vemos, los componentes químicos capaces de ocasionar problemas de salud se
encuentran en innumerables artículos que utilizamos diariamente.
Es,
en definitiva, de suma importancia evitar estos ingredientes tóxicos en lo
posible, recurriendo a alternativas más naturales, bien preparadas en casa,
bien de adquisición en establecimientos especializados. Eso sí, prestando
siempre atención a las etiquetas, ya que incluso productos que se venden como
naturales, no siempre lo son tanto.
Si
en algún caso optamos por utilizar un preparado que contenga alguna sustancia
perjudicial, hemos de procurar que ésta se encuentre en los últimos puestos del
INCI, dado que los primeros corresponden a los ingredientes más abundantes.
Prestar
atención a la composición de los artículos que usamos en nuestra higiene
personal nos ayudará a proteger no sólo nuestra propia salud, sino también la
de quienes nos rodean, pues ellos también pueden resultar afectados al inhalar
las sustancias que utilizamos.
Por
último, al emplear productos libres de tóxicos estaremos, asimismo, cuidando de
nuestro medio ambiente.l
Bibliografía
recomendada: Anti-Tóxico. Carlos de Prada. Espasa.
Web
para conocer la toxicidad de los ingredientes: www.biodizionario.it
Rosa Casas
Terapeuta
y Licenciada en Psicología
Centro Médico
Princesa
centromedicoprincesa@yahoo.es
|
publicado a la(s) 31/05/2011 07:24 por Victoria Rodriguez
[
actualizado el 31/05/2011 08:11 por Usuario desconocido
]
El
sodio y potasio en sus formas ionizadas son de fundamental importancia en el
funcionamiento del organismo. Una alteración en la proporción de estas
sustancias puede ocasionar daños severos, tanto crónicos como agudos, a nuestra
salud. La incapacidad para mantener los ratios entre estos minerales, a corto
plazo, puede provocar una pérdida de funcionalidad. Las fluctuaciones agudas
pueden poner en riesgo la vida misma, sobre todo si los niveles en sangre de
estos metales se vuelven severamente anómalos. Afortunadamente, pueden
recuperarse fácilmente rectificando las proporciones entre ellos. Por otro
lado, las alteraciones a nivel tisular que se han mantenido largo tiempo, si
bien al principio pueden no resultar letales, con el tiempo provocan la
aparición de enfermedades que amenazan la vida y el bienestar de las personas.
En
términos generales, los médicos ortodoxos reconocen los riesgos de un
desequilibrio de tipo agudo, es decir de una ingesta muy elevada durante un
plazo corto de tiempo de sodio o de una pérdida severa de potasio, pero no
tienen en cuenta las consecuencias a largo plazo de un desequilibrio de tipo
crónico. A los desequilibrios crónicos
normalmente se llega a través de una ingesta continuada de sal unida a otros
factores como un bajo consumo de vegetales frescos crudos, una falta de
magnesio o un exceso de productos lácteos. El potasio se encuentra normalmente
en los vegetales pero se pierde y pasa al líquido de cocción cuando estos son
cocinados, con lo cual lo podemos obtener de la dieta si comemos habitualmente
vegetales crudos o tomamos caldos de verduras. El sodio se encuentra en la sal
común pero tambien es añadido a casi la totalidad de los productos procesados y
se encuentra especialmente en abundancia en quesos y productos lácteos. Hoy dia
con la dieta actual podemos llegar a multiplicar por 15 las necesidades reales
de sodio y en cambio no llegar a las necesidades básicas de potasio.
En
la medicina nutricional, observamos cómo la falta de equilibrio entre sodio y
potasio contribuye a problemas crónicos en la bioquímica celular, volviendo a
las células menos vitales y predisponiéndolas a fallos en su funcionamiento.
Debido a los efectos negativos del desequilibrio sobre las enzimas, las células
producen menos ATP y, posteriormente, se vuelven más vulnerables a deficiencias
nutricionales o a problemas del sistema inmunológico. Los médicos ortodoxos no
le dan importancia al desequilibrio crónico mientras no se presente una
enfermedad determinada. Sin embargo, nuestra experiencia ha demostrado que las
personas con un desequilibrio crónico entre sodio y potasio, tienen problemas
en la absorción de micronutrientes provenientes de la alimentación y los
suplementos nutricionales. Es más, este
equilibrio es un factor clave que debe ser tenido en cuenta desde el principio
de la terapia dado que puede provocar que otras medidas del tratamiento no
surtan efecto.
Las
células afectadas por este desequilibrio son menos resistentes a infecciones,
no pueden cumplir sus funciones adecuadamente, están debilitadas y son más
propensas a morir que las células normales.
Por
eso es fundamental usar dietas que no abusen de los mecanismos para mantener
los niveles de sodio y potasio equilibrados. Un exceso de sal durante mucho
tiempo puede afectar la capacidad del cuerpo para mantener este equilibrio.
Pero el consumo diario de sal no es el único factor a tener en cuenta. La
deficiencia y el desequilibrio de otros nutrientes aparte del sodio y el
potasio pueden entorpecer el mecanismo para bombear el sodio fuera de la célula
y el potasio hacia adentro. Esto es especialmente cierto con algunos de los
micronutrientes. Las células que están desnutridas se ven amenazadas más
fácilmente por altos niveles de sodio y bajos niveles de potasio que las
células normalmente sanas.
El
sodio y el potasio pertenecen al grupo de los llamados macrominerales (o
electrolitos). En el citosol de la célula los macro minerales son necesarios
para crear un medio interno favorable a la acción de las enzimas y el funcionamiento
normal del metabolismo. No sólo tienen que estar presentes sino que sus
proporciones relativas son cruciales para el buen funcionamiento de los
procesos dinámicos de las células.
Debido
a que el sodio y el potasio son los metales ionizados con mayor presencia en
las células, resultan fundamentales para la presión osmótica y la
potencia iónica.
Por
la misma razón, son necesarios (junto con otros electrolitos) para mantener la
presión osmótica de los fluidos
extracelulares como la sangre y el fluido intersticial. También controlan el
movimiento de agua dentro y fuera de las células y tejidos y previenen la
retención de líquidos y los edemas. Al hacer esto, controlan el ambiente
externo de la célula y, a la vez, mantienen las propiedades funcionales y
estructurales de las proteínas disueltas en fluidos como la albúmina del plasma
y las globulinas.
Por tanto, el sodio y el potasio están
íntimamente involucrados en el control de las contracciones musculares y los
impulsos nerviosos.
Evidentemente,
el estatus nutricional del sodio y el potasio y el ratio entre ellos son
factores muy importantes y con el tiempo pueden aparecer síntomas y molestias
cuando no están en equilibrio. Es más, aunque la persona no presente ningún
síntoma, puede volverse más vulnerable a enfermedades crónicas.
Elena Perea
Nutricionista Ortomolecular
elena@nutricionortomolecular.com
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publicado a la(s) 28/04/2011 10:13 por Victoria Rodriguez
[
actualizado el 28/04/2011 10:25 por Usuario desconocido
]
Descubre los tesoros culinarios de esta
cultura milenaria.
SOPA MISO:
La Sopa Miso es una
buena aliada del sushi y fiel representante de la comida japonesa. Es una sopa
preparada a partir de soja fermentada. El proceso de fermentación de la soja
conlleva la generación de una gran cantidad de enzimas digestivas, como
proteasas, lipasa y amilasas, lo que lo convierte en un alimento muy
favorecedor de las digestiones.
Ingredientes (para 4 personas)
-4 tazas de agua
-1 cucharada de pasta de miso
-½ taza de rabos de cebollas cambray
-10 hongos shiitake, remojados en agua
caliente y sin tallo
-1 taza de tofu cortado en cubos pequeños
-1 taza de cebolla cambray en rodajas
-4 cucharadas de salsa de soja
Elaboración:
Se
pone a calentar el agua y se mezcla la pasta de miso hasta que quede integrada
perfectamente. Posteriormente se agregan los rabos de cebolla y los hongos
shiitake. Se deja hervir durante unos 5 minutos.
Una
vez está listo el caldo de miso, servimos en tazones individuales porciones
equitativas de tofu, cebolla cambray y salsa de soya. Finalmente servimos el
caldo en los tazones y ya está lista para tomar.
ALBÓNDIGAS DE TOFU
El tofu es rico en hierro, calcio y
vitaminas del grupo B, bajo en calorías y muy pobre en grasas saturadas, y sin
colesterol. Además, por su alto contenido en proteínas puede ser un nutritivo
sustituto de la carne, el pescado, los huevos y los productos lácteos. Es un
ingrediente muy versátil, empleado como aderezo, frito, en salsas o añadiéndolo
tanto a las sopas como a los budines.
Es fácil de digerir aunque es posible que el paladar
necesite acostumbrarse a su consistencia y sabor peculiares. En un principio
puede parecer soso, pero es un alimento que combina muy bien con otros sabores,
formando platos más consistentes, completos y nutritivos.
El tofu debe
consumirse siempre previamente cocido, pues crudo puede no ser muy digestivo.
En algunos casos, viene envasado ya cocido, pero si no es el caso, debemos
cocerlo entre 10 y 15 minutos antes de incluirlo en cualquier preparación. Lo
ideal es hacerlo con algunas algas, salsa de soja y laurel, y una vez hecho
esto, ya podemos prepararlo como más nos guste (a la plancha, salteado, al
horno, etc).
Ingredientes (para 4
personas)
-125 grs. de tofu fresco
-Pan rallado
-Ajo
-Perejil picado
-Unas gotas de salsa de soja
-1 zanahoria
-2 cucharadas de sésamo tostado (ajonjolí)
-Harina
-Aceite
Elaboración:
Por
una parte, desmenuzar el tofu con un tenedor hasta que quede como una pasta. Se
ralla la zanahoria, se le escurre su jugo y se añade al tofu. Por otra parte,
se dora ligeramente el ajo con un poco de perejil, pan rallado, el sésamo
tostado y unas gotas de salsa de soja. Se mezcla todo bien y se moldea la
pasta, dándole forma de albóndigas. Si fuera necesario aumentar su consistencia
añadir un poco de harina blanca. Rebozar cada albóndiga con un poco de harina.
Calentar aceite y freírlas hasta que se doren. Retirar las albóndigas cuando
estén hechas y colocarlas en una bandeja con papel absorbente, para eliminar el
exceso de aceite.
Clara
Pillado
Area de Comunicación
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