publicado a la(s) 31/01/2012 08:29 por Victoria Rodriguez
En un artículo
anterior (1) insistíamos en la
importancia de optar por métodos ecológicos de limpieza del hogar, con el fin
de evitar las sustancias tóxicas liberadas por
numerosos productos convencionales, las cuales pueden perjudicar
seriamente nuestra salud, así como el medio ambiente. Proponemos ahora algunas
soluciones eficaces (¡y más económicas!) para una higiene natural.
Además
del agua,
existen unos cuantos ingredientes básicos a la hora de conseguir una buena
limpieza y desinfección naturales. El bicarbonato sódico es un excelente
producto que limpia suelos, baños, azulejos, horno, ropa, etc. Asimismo,
blanquea, suaviza los tejidos y tiene estupendas propiedades desodorizantes. Se
adquiere por kilos en droguerías. El
vinagre
blanco limpia, desinfecta y es un buen desincrustante. Elimina la cal,
grasa y manchas. Además, suaviza, blanquea y fija los colores de las telas. El bórax
constituye un poderoso desinfectante natural con resultados equiparables a
los de la lejía. También limpia, blanquea, desodoriza y elimina manchas; es
antiséptico y combate el moho (atención: resulta tóxico por ingestión) (2). El jugo de limón es
abrasivo, desodoriza y perfuma. Los aceites esenciales naturales -
sustancias aromáticas puras extraídas de diferentes plantas - poseen
propiedades desinfectantes y antisépticas, además de perfumar (deben ser
realmente naturales y usarse en pequeñas dosis, dada su alta concentración).
Otras ayudas efectivas son el jabón
natural, sal o vapor de agua a presión.
Un
eficaz limpiador multiuso se
consigue poniendo 2 cucharadas soperas de bicarbonato en un recipiente y
añadiendo 2 litros de agua caliente. En otro recipiente, poner una cucharada
sopera de vinagre y 2 cucharadas de esencia de árbol del té (o bien, de una
mezcla de aceites esenciales: pino, eucalipto, lavanda…). Mezclar el contenido
de ambos recipientes. Agitar bien antes de usar. Es un producto muy concentrado
que se puede usar para fregar el suelo (añadiendo un chorrito en el agua de
fregar), o también utilizar - más o menos diluido - con un pulverizador para
lavar múltiples superficies o quitar el polvo. Podemos obtener otros
limpiadores generales mezclando vinagre, sal y agua, o bien bicarbonato, bórax
y limón.
Un
preparado muy útil en la higiene del
baño consiste en mezclar 1/3 de taza de vinagre con 2/3 de taza de agua.
Añadir 2 cucharaditas de aceite esencial de árbol del té (o bien, una mezcla de
clavo, pino, eucalipto…). Agitar bien antes de usar. Pulverizar sobre las superficies,
dejar actuar 20 minutos y aclarar bien.
Obtendremos
una excelente pasta desincrustante al
mezclar bicarbonato, agua y unas gotas de aceite esencial. Añadir el agua hasta que se forme una pasta. Puede emplearse para limpiar el horno, azulejos… Aplicar con un
estropajo o cepillo de dientes.
Para
limpiar cristales/espejos, añadir
unas cucharadas de vinagre en 2 tazas de agua caliente. Alternativamente, poner
una cucharadita de bicarbonato en 2 litros de agua tibia y frotar con una
gamuza. Secar con papel o un paño.
Lograremos
una poderosa desinfección utilizando
un poco de bórax y algo más de vinagre en agua caliente. Otra forma de
desinfectar consiste en añadir unas gotas de aceites esenciales (eucalipto,
tomillo, menta...) a las soluciones utilizadas.
Para
limpiar la vajilla, disolver 3
cucharadas de jabón rallado en 1 litro de agua y añadir ½ taza de vinagre y el
jugo de 1 limón. Si fuera necesario raspar, añadir bicarbonato.
¿Cómo
desatascar tuberías? Echar ½ taza de
bicarbonato en el desagüe, seguida de ½ taza de vinagre. Poner el tapón y dejar
actuar 15 minutos. Luego, añadir agua hirviendo en cantidad.
En
la limpieza de alfombras, podemos recurrir a una solución de agua fría y
vinagre, y frotar suavemente con un trapo o cepillo. Si tienen manchas o
queremos desodorizarlas, pasar el trapo húmedo, luego añadir bicarbonato y
finalmente aspirar al cabo de unas horas.
Para
lavar la ropa, es útil el jabón
natural rallado (disuelto en agua hirviendo). También podemos añadirle
bicarbonato. Para blanquearla, usar vinagre, bórax o bicarbonato (½ taza de uno
de ellos por colada). Cabe plantearse si es realmente necesario utilizar
suavizante. En cualquier caso, no es preciso emplear las dosis recomendadas por
los fabricantes, bastando generalmente cantidades mucho menores.
En
la eliminación del moho, disolver ½
taza de bórax o bicarbonato en 4 litros de agua caliente. Aplicar sobre la zona
y limpiar con un cepillo.
No sólo los ambientadores convencionales, sino
también las barritas de incienso y otros perfumes para el hogar supuestamente
“naturales”, contienen elementos tóxicos que dañan nuestro organismo. Podemos
fabricar un ambientador realmente
natural disolviendo una cucharada de bicarbonato en ½ litro de agua caliente y
añadiendo 5 ml de jugo de limón. Se puede añadir a la mezcla unas gotas de
aceite esencial.
Para eliminar malos olores, situar en
algunas zonas de la casa platos con bicarbonato, o bien colocar un plato con
agua, zumo de limón y bicarbonato.
Un
poco de zumo de limón con vinagre y aceite de oliva constituye un eficaz abrillantador de muebles y, si deseamos
embellecer un suelo de madera, podemos usar una mezcla de aceite y vinagre. Para encerar, emplear cera de abejas y
aceite de oliva.
La
limpieza de metales se solventa
frotando con vinagre y sal (latón, cobre), o bien bicarbonato o dentífrico
(plata).
Además
de estos preparados caseros, existen también productos ecológicos
comercializados. Es importante asegurarse de que realmente se trata de
artículos verdes y no de falsos “eco”, a menudo lanzados por
marcas convencionales y habituales en grandes superficies. Cuando un preparado
es realmente ecológico, se basa en sustancias naturales en lugar de en
ingredientes petroquímicos, y carece de un olor fuerte o persistente. En
general, resultan más fiables las marcas de venta en ecotiendas/herbolarios. El
uso de alternativas naturales de limpieza nos beneficia de diversas maneras.
Por un lado, disminuye la carga tóxica
dentro del hogar, la cual contamina nuestro organismo por inhalación u otras
vías y puede desencadenar enfermedades a largo plazo. Por otro, reduce el
impacto sobre el medio ambiente. Recordemos que lo que echemos por el desagüe
terminará en nuestros ríos y mares, comprometiendo enormemente la calidad de
sus aguas. Dichas aguas serán después utilizadas para abastecer otras
poblaciones y regar cultivos que - al igual que los peces que habitan en ellas
- habrán de servirnos de alimento.
Con
demasiada frecuencia, los seres humanos olvidamos que toda la toxicidad que
arrojamos al medio, termina volviendo a nosotros, a través del alimento, el
aire y el agua. Debemos ser conscientes de que, cuanto más contaminemos nuestro
planeta, más intoxicados y enfermos estarán también nuestros cuerpos. No es
extraño que enfermedades como el cáncer o la emergente sensibilidad química
múltiple, entre otras muchas, vayan en preocupante aumento.
(1) Espacio Humano Nº 157.
Noviembre 2011
(2) Es posible adquirir
bórax en “Manuel Riesgo” C/. Desengaño, 22 (Madrid)
Rosa
Casas
Terapeuta
y Psicóloga Colegiada
CENTRO MÉDICO PRINCESA
www.centromedicoprincesa.com
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publicado a la(s) 02/01/2012 04:54 por Victoria Rodriguez
Desde hace años se
viene hablando de la nueva Era o era de Acuario, pues bien con el comienzo de
esta nueva Era ha llegado el tiempo en que se produce una estrecha colaboración
entre los ángeles y los seres humanos, a fin de trabajar unidos para erradicar
esa falta de valores en las que los hombres se han estado moviendo en los últimos
tiempos, y volver a equilibrar lo interno con los externo.
Los ángeles son la luz de nuestra
vida, son quienes van marcando nuestro camino protegiéndonos de peligro y
abogando por nosotros ante Dios. Es su misión para ayudarnos en nuestra evolución
así como en la evolución de ellos mismos.
Hay muchas teorías con respecto a lo
que pudieran ser los ángeles, pero da igual, el caso es que ellos sienten un
profundo amor hacia la humanidad y que cuando nosotros tomamos la decisión de
invitarlos a nuestra vida de una forma consciente es cuando se comienzan a
producir cambios en nuestras vidas y cuando comenzamos a experimentar los
milagros. Una vez un ángel me enseñó que un milagro es "el amor hecho
visible".
Ya hemos dicho que la misión de un ángel
es ayudarnos a descubrir la divinidad que cada uno somos y para llegar a esa
divinidad hemos de liberarnos del peso de la oscuridad y negatividad que reside
dentro de cada uno de nosotros. En el centro de nuestra alma reside nuestra
santidad. A medida que vamos evolucionando es decir, liberándonos de nuestros
miedos y limitaciones los dones que nos han sido dados comienzan a emerger y
comenzamos a dar lo mejor que somos en cada acción de nuestra vida.
Con la ayuda de nuestros ángeles
iremos aprendiendo a quitarnos los miedos y las limitaciones y comenzar a
caminar libres , comenzando a disfrutar de la experiencia de la vida. Cuando
los Ángeles nos enseñan a irnos liberando de nuestros miedos es cuando
realmente comenzaos a ser nosotros mismos, comenzamos a SER Y ESTAR.
Comenzar a caminar por la senda
espiritual es un trabajo que no resulta fácil, porque lo primero que debemos
hacer es ser tolerantes y amorosos con nosotros, es aprender a aceptar nuestros
errores, porque solo así, comenzaremos a saber lo que es realmente el amor y
comenzaremos a estar preparados para poder entregar nuestro amor al mundo y
saber desde un nivel más profundo que todos estamos intercomunicados. Todos
somos las piezas de un gran puzle
que es el Universo.
Hablar con nuestros Ángeles es algo
natural y gozoso, algo que ellos disfrutan tanto como nosotros. Siendo así, ¿por
qué no lo hace constantemente todo el mundo? El motivo es que debemos encontrarnos
con en ellos en su propia frecuencia, que es diferente de la nuestra.
Para poder comunicarnos con los ángeles
debemos subir nuestra frecuencia vibratoria y salir de nuestro estado mental
ordinario para pasar a un estado de calma interior que hará que podamos
percibir el dulce susurro de sus voces cuando quieren comunicarse con nosotros.
En todo el planeta, de diferentes
maneras los ángeles están llamando a las personas con su dulce melodía, para
despertar conciencias y lo pueden hacer a través de los sueños, en las escuelas, en las oficinas, mientras
paseamos por el campo, en cualquier lugar donde haya personas, ellos están al
lado para despertarnos del letargo en el que llevamos viviendo en los últimos años.
Para volar con los Ángeles necesitamos ir ligeros de equipaje. Y
para eso hay que purificar. Esto no significa que debamos ser santos para
hablar con nuestros Ángeles: sólo que debemos desechar el equipaje mental y
emocional que cargamos gran parte del tiempo.
Las técnicas de liberación te ayudarán
a desechar ese equipaje para que puedas conversar con naturalidad con tus compañeros
alados. También ayuda a poner claridad en la vida cotidiana y tal vez descubras
que tus cosas comienzan a marchar mejor y que te sientes más feliz, menos tensa
y más en paz contigo misma.
Cuando quieras a tu Ángel
especialmente cerca de ti durante todo el día, abre tu Paraguas Angelical. Esta
visualización se puede utilizar cuando tienen en la mente un objetivo en
particular, como un examen o una entrevista importante, y deseas permanecer
centrada y serena. O cuando necesitas el consuelo de tener junto a ti a un
amigo querido.
Pide a tu ángel que coloque un
paraguas grande con varillas de oro sobre ti, estas varillas estarán conectadas
por gotas de luz dorada, de modo que te encontraras bajo algo parecido a una
gran telaraña dorada, salpicada de rocío celestial. A través de esta red de luz
comenzarán a caer unas gotas de luz blanca y dorada, que te rodearán y envolverán
y repite: mi ángel está conmigo y repítelo tanto como necesites hasta que
sientas que tu campo energético está aumentando. Puedes volver a recordarlo
tantas veces como desees a lo largo del día
Los Ángeles en principio, no ponen condiciones particulares a su
colaboración. Son espíritus puros, incapaces de pensamientos negativos, de
finalidades ocultas y dañinas, y piden de nosotros la misma pureza y
transparencia y sobre todo ser como niños, espontáneos, ingenuos, inocentes.
Solo por hoy Se como un niño. y juega con ellos.
ARCANGEL
RAFAEL
El resplandor que cura era conocido originalmente
en Caldea como Labbiel. El término hebreo rapha quiere decir “curador” “médico”
o “cirujano”. Como ángel de la curación, a menudo se le asocia con la imagen de
una serpiente. Es conocido por ser el príncipe jefe que gobierna el segundo
cielo, jefe de la Orden de las Virtudes, guardián del Árbol de la vida del Edén,
y por reconocimiento, uno de los siete ángeles del trono. Esto es lo que revela
Tobías en el libro de Tobías.
En este relato, viaja disfrazado en compañía del
hijo de Tobías sin darse a conocer hasta el fin del viaje. Rafael enseña a Tobías
que ha capturado un enorme pez, como utilizar cada parte del animal “el corazón,
la bilis, el hígado… son necesarios como medicinas útiles.. y las agallas son
buenas para untar los ojos en los que hay una manchita blanca que resultarán
curados”.
De él se ha dicho que es ·”una de las cuatro
presencias puestas por encima de todas las enfermedades y de todas las heridas
de los hijos de los hombre, y en el Zohar es el “encargado de curar la Tierra..
tierra que brinda un lugar al hombre, a quien también cura de sus enfermedades.
Es Rafael quien alivia a Abraham del dolor de la
circuncisión, pues el patriarca había eludido hábilmente este rito hasta la
edad madura, y cura a Jacob de su muslo dislocado como consecuencia de la lucha
que sostuvo con uno de sus colegas.
Si bien oficialmente es una virtud, se dice que
tiene las seis alas de un serafín, pero al mismo tiempo pertenece a los
querubines , las dominaciones y las Potestades. También se dice que es el más
sociable, divertido de toda la grey angélica, y a menudo aparece representado
charlando alegremente con algún confiado mortal. Su carácter risueño se debe
posiblemente al hecho de ser el regente de Mercurio
Entre otras acciones amistosas se cuenta el
regalo a Noé de un libro de medicina, que pudo haber sido el misterioso libro
del ángel Raziel. Se dice que este libro proporcionó a Noé los conocimientos
precisos para construir el arca.
Esta historia parecería adecuarse a la condición
de Rafael de Ángel de la Ciencia y el conocimiento.
Se le asocia con la octava sephira, Hod El
esplendor. Siempre según la tradición judía, Rafael el “médico divino”
pertenece a los Ben Elohim, los hijos de Dios, los arcángeles del viento, de la
respiración, del Espíritu Santo.
Rafael es el dominador de la constelación
zodiacal de Virgo. Según la astrología tradicional, Virgo está dominada por
Mercurio y bajo este signo tenemos los mejores custodios de la salud,
enfermeros, farmacéuticos, investigadores, científicos
Siempre Rafael es el custodio de la inteligencia,
de la investigación científica y de las indagaciones. Pertenece al elemento
Tierra y como tal domina también la triada de los signos que pertenecen a ella.
Virgo, Tauro y Capricornio.
La influencia de Rafael es fortísima, también en
la constelación de Géminis dominados ellos por Mercurio.
Rosa
Natalia
Centro
Beltaine
www.centrobeltaine.com
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publicado a la(s) 01/12/2011 02:20 por Victoria Rodriguez
“Nada está inmóvil; todo se mueve; todo vibra”
Estamos despertando a una conciencia cósmica. Los cambios
que estamos experimentando a nivel físico y espiritual nos están guiando hacia
una conciencia de cuarta y de quinta dimensión. Para adecuarnos a estos cambios
es necesario sintonizar cuerpo, mente, alma y espíritu con la energía
universal, elevando así nuestra frecuencia vibratoria. Será entonces y sólo
entonces cuando dominaremos nuestras emociones y aprenderemos a amar.
Cuando era niña se puso
de moda decir que algo te daba “buena” o “mala vibración”, lo decíamos porque
era gracioso, y porque de una forma sencilla expresábamos que algo te agradaba
o te disgustaba. Éramos pequeños y no sabíamos realmente lo que estábamos
diciendo, pero con el tiempo esa expresión comenzó a adquirir su auténtico
significado, y descubrí que estábamos captando la vibración, el movimiento
interno de cada ser.
Todo es vibración.
Estamos formados por átomos en continuo movimiento que vibran generando
energía. El termino vibración ya era conocido por las culturas antiguas como la
egipcia y la griega. Se dio a conocer por medio del gran sabio Hermes
Trismegisto, en sus enseñanzas del Kybalion donde se enuncian los siete
principios universales, siendo el tercero el principio de vibración. La
compresión de este principio, que ha sido demostrado por la ciencia moderna,
nos permitirá controlar nuestra propia vibración.
La vibración explica las
diferencias entre las diversas manifestaciones de la materia, de las fuerzas,
de la mente y del espíritu. Porque todo lo que existe tiene una vibración
natural, desde los átomos hasta la totalidad del universo.
La ciencia también ha
demostrado que las emociones tienen una frecuencia vibratoria propia. Es más,
los seres humanos sólo podemos experimentar dos emociones: Amor y Miedo. El
resto de emociones son derivadas directa o indirectamente de estas dos. El amor
tiene una frecuencia vibratoria alta, con una menor longitud de onda en
comparación con el miedo con una frecuencia vibratoria baja y mayor longitud de
onda.
Si las emociones son
parte del mundo que no podemos experimentar con nuestros cinco sentidos,
entonces ¿cómo es que somos conscientes de nuestras emociones? La única manera
de experimentar nuestras emociones, en esta dimensión, es a través de su
manifestación física, por ejemplo el enojo, puede causar el incremento de los
latidos del corazón, el incremento de la temperatura del cuerpo y generar otras
muchas características físicas. Así como la música de la radio es una
manifestación física de una señal intangible, la experiencia de nuestras
emociones, es la manifestación física de una señal también intangible
procedente de nuestra conciencia más elevada. Existe un interruptor que activa
o desactiva nuestros genes y ese interruptor es lo que llamamos emociones.
Vemos de esta forma que las emociones están vinculadas física y directamente
con el material genético humano. Genéticamente nuestro ADN cambia con las
frecuencias que producen nuestras emociones (específicamente en lo que los
científicos han dado en llamar “ADN basura”). Está demostrado que la frecuencia
vibratoria más alta, que es el amor, produce cambios no solo en el ADN, sino en
el ambiente que nos rodea, y por tanto tiene su reflejo en el mundo físico. Por
otra parte el miedo que es una frecuencia vibratoria baja interactúa y toca
relativamente pocos puntos del ADN. Por lo tanto un individuo viviendo con
miedo está limitando el número de antenas que tiene disponibles. Mientras que
una persona viviendo en el patrón del amor, con una frecuencia más alta, tiene
muchos más puntos potenciales activados. Con este descubrimiento, la ciencia ha
llenado un importante vacío entre lo físico y lo espiritual o etérico. Nuestras
emociones afectan directamente a la estructura de nuestro ADN, el cual a su vez
forma el mundo físico que experimentamos todos los días.
La Tierra también vibra
con una frecuencia propia y en los últimos tiempos los científicos han
constatado una reducción de la velocidad de rotación, lo que está provocando
una reducción de la intensidad su campo electromagnético. A pesar de este
hecho, la frecuencia de resonancia base también conocida como Resonancia
Schumann se está incrementando. La Resonancia Schumann es el latido del corazón
de la tierra, responsable del equilibrio de la biosfera y catalizador de todas
las formas de vida sobre el planeta. Nuestros cuerpos como integrantes de la
biosfera también reaccionan a este pulso electromagnético. Las células reciben
el pulso del cerebro, el cual lo recibe del corazón que a su a su vez lo recibe
de la tierra. Este pulso nos llega en última instancia desde el Universo
pasando a través de la galaxia y del sistema solar, de manera que cada uno de
nosotros compartimos esta pulsación con toda la existencia, todo es uno.
Desde que los científicos
empezaron a registrar las pulsaciones de la tierra, su ciclo siempre fue de
aproximadamente 7,83 Hercios. Se ha verificado que todos los vertebrados y
nuestro cerebro tienen esa misma frecuencia y que no podemos estar sanos fuera
de esa frecuencia biológica natural. Este fue un número constante hasta 1987. A
partir de los años 80 y de forma más acentuada a partir de los años 90, la
frecuencia paso de 7,83 a 11 Hercios. En una década se incrementó casi 3 ciclos
por segundo. Para el 2012 esta frecuencia se incrementará hasta 13 ciclos por
segundo, como nos lo indica la secuencia de Fibonacci.
¿Qué va a significar para
la humanidad este cambio de vibración? Es difícil saber con exactitud lo que le
sucederá a nuestros cuerpos, pero aquellos que no estén preparados tendrán
dificultades para lidiar con los rápidos cambios que experimentará la psique.
Con este salto cuántico
vibracional del planeta, llegaron nuevas frecuencias y un gran número de
personas generaron gran capacidad de sanar y canalizar información de forma
sorprendente, algo nunca visto anteriormente. Gracias a la aparición de estas
nuevas energías sanadoras surge Sanergía, una técnica renovadora que implica al
paciente en su proceso de sanación, sintonizando cuerpo, alma, mente y espíritu
con la energía universal.
Para afrontar estos
cambios de vibración debemos conectarnos con la verdad que está dentro de
nosotros, dentro de nuestra psique y dentro de nuestro verdadero “yo” interior.
La Conexión Sanergética te permite sintonizar con el campo electromagnético de
la Tierra, con tu diseño original, con tu frecuencia vibratoria autocurativa,
con lo que la naturaleza tenía previsto para ti. Te conecta con la plenitud del
Universo, abre la puerta a la quinta dimensión, a la plenitud del Ser y permite
descubrir quiénes somos realmente.
Especialmente en la
cultura occidental nos enseñan a ser “normales”, o lo que es lo mismo, a estar
felices y nunca tristes o enfadados. Cada sentimiento que no es creativo o constructivo
genera desequilibrio y malestar, considerado fugas de energía. Esto parece
correcto, pero lo cierto es que no estamos diseñados para reprimir ninguna
emoción negativa ya que ese es el verdadero origen del desequilibrio. Para
vencer esas emociones, debemos aceptarlas y no combatirlas. Tenemos que
reconocerlas y permitirles servir a su propósito a medida que aprendemos de
ellas. Es muy importante entender que cuando tememos algo, estamos dando a
otros la habilidad de controlarnos basándose en nuestros temores. No miremos a
nuestros miedos como una amenaza, debemos entender que este mundo material, es
solo una manifestación de la vibración de amor o temor en nuestra conciencia.
Nuestra realidad sólo nos afecta a nosotros y a nadie más y tenemos la capacidad
de crearla.
Para entender como
estamos conectados con el universo holográfico, estudiaremos un aparente patrón
desorganizado, y veremos para nuestra sorpresa, que se repite el mismo patrón
en las sucesivas aproximaciones, es decir, cada fractal dividido infinitamente,
siempre reflejará la totalidad. Cuando un fractal cambia su patrón, la suma
total del patrón general cambia junto con él. Por esta razón, lo importante es
que tú personalmente aprendas a conquistar tus temores internos y aprendas a amar,
elevando así tu vibración y la del planeta.
Yolanda Granados
Sanergista Nivel 4
Licencia CIB nº568
www.sanergiaconexion.es |
publicado a la(s) 02/11/2011 05:26 por Victoria Rodriguez
A partir de este momento y a lo largo de unos meses
iremos haciendo un recorrido por el mundo angélico, para acercarnos cada vez
más a esos amigos incondicionales que están esperando que descubramos que precisamente
su trabajo consiste en no despegarse de nosotros y estar continuamente
guiándonos para no perdernos en los senderos de la vida.
Desde siempre
los ángeles han sido y son entidades espirituales que nos producen una
paz interior y despiertan en nosotros una energía de magia que no sabemos muy
bien como descifrar. Nuestro corazón se siente atraído por esas entidades
energéticas, que aún sin saber muy bien quienes son, o cual es su trabajo, no
nos producen ningún miedo, más bien nos sentimos atraídos.
Cuantas personas, siendo niños han rezado alguna
vez: "Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni
de día"... o¿ cuantas personas en un momento de peligro invocan la energía
de Miguel, porque le han dicho que es el ángel encargado de protegernos de la
oscuridad?.
Yo al igual que tantas y tantos humanos, de pequeña
rezaba esa oración cuando iba a la cama y, siempre fueron compañeros en mis
noches inquietas, cuando no podía conciliar el sueño, debido a algún problema o
simplemente después de haberme despertado de alguna pesadilla que había roto la
tranquilidad de mis sueños.
El Universo y los ángeles decidieron entrar en mi
vida de una forma más física a partir del año 93. En ese momento dos ángeles
comenzaron a instruirme y enseñarme realmente lo que significaba el mundo
angélico y como podíamos trabajar con ellos conjuntamente, estos ángeles son
Anael y Nathanael, a partir de esos momentos ellos me pidieron que comenzáramos
a enseñar a todos aquellos que quisieran,
que cada persona tiene una entidad angélica a su lado, para guiarles y
sobre todo para que cada ser humano descubra que es un Ser de Luz, que ha
venido a este planeta para disfrutar.
Los ángeles siempre han estado y están presentes en
muchas de las religiones del mundo, podemos encontrar a Mahoma que fue
instruido por el Arcángel Gabriel, o cuando Sarah la esposa de Abraham recibió
la feliz noticia de que a sus 95 años iba a ser madre, o a Zacarías cuando el
arcángel Gabriel le comunica que su mujer Isabel va a ser madre.
Ellos siempre están ahí no solo para los que son
personajes importantes en la Historia, sino para todos aquellos que quieran y
estén dispuestos a trabajar en colaboración con tan bellas energías.
Los ángeles son parte de los ejércitos del Oculto,
del Creador, y están muy cercanos a los seres humanos. Son los encargados de
ayudarnos a descubrir cuál es nuestra verdadera naturaleza. Ellos dicen que
todos los seres tienen un ángel guardián, desde el más sabio al más necio, y a
veces ellos a través de los humanos nos dan mensajes de esperanza, o en
momentos críticos de nuestras vidas,
ellos pueden susurrar en los oídos de alguien cercano las palabras que
en ese momento necesitamos escuchar.
Su máxima es que descubramos que no estamos solos,
que cuando nacemos en este planeta azul inmensamente hermoso, los seres del
reino espiritual no nos abandona, siempre están a nuestro lado y sólo tenemos
que llamarles desde nuestro corazón, y tener nuestra mente abierta para poder
sentirles muy cerca.
Tanto hemos vivido en la tierra vida tras vida, que
nos hemos olvidado la forma de comunicar con los reinos espirituales y
cometemos una gran equivocación pensando que tienen que hablarnos como estamos
acostumbrados a hacer en este plano en el que habitamos.
Nada más lejos de la realidad. Los ángeles se
comunican a través del sentir, a través del corazón, y para poder escucharles,
lo primero que tenemos que hacer es creer en nosotros, creer que todos tenemos
esa comunicación abierta, sin distinción, todos absolutamente todos, tenemos la
posibilidad de comunicar con los reinos angélicos. Solo necesitamos CREER.
Aprende a creer en ti, aprende a confiar en tus
percepciones, en tu sentir, y entonces podrás escuchar a los ángeles, como te
susurran y continuamente te están dando un amor sin límites.
Hoy vamos a hablar de uno de los arcángeles más
cercanos a nosotros, SANDALPHON
ARCANGEL
SANDALPHON
Se le conoce también como Sandolphon y Sandolfón que proviene del
griego que quiere decir: “co-hermano”. Pero se dice que su nombre proviene de
su gusto por usar sandalias en la presencia de Dios..
Según la tradición judía todos los profetas se convierten en ángeles
al dejar el mundo fisico. Y Elias fue transformado en Sandalphón cuando fue
llevado al cielo en un carro de fuego.
Sandalphon es el hermano gemelo de Metatrón y es tan alto que se
tomaría 500 años viajar desde los dedos de sus pies hasta su cabeza. Excede en
estatura al mismísimo Hadraniel, (La Majestad de Dios) quien es guardían de la
segunda puerta celestial. Se dice que cuando Moisés visitó el tercer Cielo, la
presencia de Sandalphon fue tan sobrecogedora, y su enorme estatura tan
impresionante que le llamó “Angel Alto”. En el Talmud se dice que su cabeza
llega hasta el Cielo,
Se dice que es el ángel de escoger el sexo en el embrión, por eso se
le relaciona con las mujeres que esperan bebés; aunque es Gabriel el que más se
menciona para este oficio. Está en batalla continua con el perverso Samael.
Se le identifica con lágrimas por el dolor que le causa ver que la
humanidad se ha desviado de su camino. Se le conoce como el Angel de la Gloria
y de la Oración. Dice la leyenda que Metatrón atraviesa 900 cielos para llevar
las oraciones a Dios, cuando una oración es hecha en hebreo. Sandalfón se une a
Metatrón para tejer una guirnalda con las oraciones de los fieles y con ella
adornar la cabeza de nuestro Creador.
Rosa Natalia
www.centrobeltane.com
|
publicado a la(s) 17/10/2011 09:18 por Victoria Rodriguez
[
actualizado el 17/10/2011 09:29 por Usuario desconocido
]
Hace cerca de veinte años que los cristales me
conquistaron y se convirtieron en una de mis especialidades profesionales
favoritas. Es una maravilla seguir comprobando sus efectos y beneficios,
así como formar a terapeutas y a otros interesados para que puedan utilizar los
cristales con el máximo provecho.
Muchas personas entran en contacto con los
cristales de manera intuitiva y
consultando libros sobre el tema. Para la mayoría, esto puede ser
correcto y suficiente, pero en el caso de querer usar los cristales
profesionalmente o con una transcendencia más elevada, es conveniente, por no
decir imprescindible, formarse en el arte de la Sanación con Cristales con un especialista en esta
materia.
Durante mucho tiempo, este tipo de prácticas y
conocimientos se tachaban de superstición. Solo recientemente, hemos comenzado
a entender algunos de los misterios que rodea la interactuación entre el reino
mineral y el ser humano, gracias a las tecnologías modernas y a los avances
científicos de la física cuántica.
Si miramos a nuestro alrededor, cristales como el
cuarzo blanco, la amatista y la turmalina negra, están presentes en muchísimas
casas para obtener de ellos energía positiva, protección, sanación y
revitalización.
También los llevamos en forma de joyas y como
talismanes. Los utilizamos para la meditación, colocándolos en diferentes
partes del cuerpo, para devolverle su equilibrio energético. Si tenemos un
altar, un espacio sagrado, en nuestra vivienda, allí nunca faltan los cristales.
Se han convertido en una valiosa ayuda de crecimiento personal y espiritual
para un gran número de personas en todo el mundo.
Energía de cada cristal e intenciones
Partimos de que cada cristal tiene una energía
única y especial. Esta energía puede manifestarse con diferentes matices,
aunque todos ellos exclusivos de un cristal en particular. Dependiendo de la intención con la cual usemos
un cristal, éste activa un aspecto u otro de su gama energética. (Esto explica en parte las indicaciones tan
diferentes de un autor a otro sobre un mismo cristal.) Podemos decir que el cristal, para estar
plenamente despierto y a nuestro servicio, debe ser activado por una intención
concreta.
¿Qué intenciones son posibles? Puede haber una gran variedad. Te pongo
algunos ejemplos:
- Curar una
enfermedad física (fibromialgia, dermatologías, autoinmunes, alergias …)
- Sanar una
herida emocional (separación, abandono, engaño, decepción)
- Mejorar
como persona (enfoque positivo, confianza, dar y recibir…)
- Conseguir
un objetivo concreto (prosperidad, éxito profesional)
- Energetizar
un espacio( Feng Shui)
- Protegernos
de energías negativas (ataques psíquicos, entornos hostiles en el trabajo …)
- Conectar
con los ángeles, para que nos sirvan de apoyo.
- Obtener
guía de los maestros, con el fin de que nos orienten.
- Comunicar
con los hermanos estelares, para la inspiración y el avance evolutivo.
- Crecer
espiritualmente, abriéndonos a nuevas dimensiones.
Igualmente, podemos elegir entre cientos de cristales de sanación para
que nos ayuden a realizar nuestros objetivos. La dificultad radica en saber cuál es el cristal que más se
ajusta a nuestra petición interna. Para ello, es importante conocer no solamente
la energía básica del cristal, sino entender lo que podríamos llamar su
“lenguaje cristalino”, es decir, saber qué energías se presentan en qué caso.
Veremos que aplicar un cuarzo rosa como remedio para una enfermedad
física o usarlo para conectar con los ángeles, abre en él registros
completamente diferentes. En el primer caso, el cuarzo rosa podría llevar a la
persona a tener más autoestima, abrirse a dar y recibir, perdonarse o sanar un
trauma emocional que subyace a la enfermedad, tal vez causada por una
desilusión amorosa. En el segundo caso, el cuarzo rosa activaría un canal de
amor incondicional entre la persona y el mundo angelical que se experimentará
en el plano físico como una sensación y actitud de gratitud, bendición y
protección. Por otro lado, si colocamos un cuarzo rosa en una habitación de
casa, puede ser con la intención de mejorar una relación o simplemente para
impregnar el espacio con vibraciones de amor, afecto y nutrición emocional.
Orden de aplicación de los cristales
Algunas veces, aunque nuestra intención es clara, como podría ser en
los casos descritos anteriormente, es necesario usar primero otros cristales
para prepararnos internamente a que se consiga el efecto deseado. Supongo que a
todos nos ha pasado que nos hemos puesto una música relajante en pleno estrés
y, en lugar de relajarnos, nos ha puesto más nerviosos. Lo mismo ocurre con los
cristales. Si estamos en un estado conflictivo y nos colocamos un cuarzo rosa,
puede que su energía choque con nuestro enfado y rabia y nos haga sentir
todavía más desgraciados, al hacernos saber que tal vez no tenemos razón y
deberíamos cambiar nuestra perspectiva sobre el asunto que nos concierne. Para
poder aceptar un nuevo punto de vista, sería mejor elegir primero un cristal
que transmute nuestra energía de enfado y rabia, como por ejemplo la amatista.
Incluso podría ser útil trabajar con una malaquita para que nos ayude a
expresar y sacar hacia fuera nuestro malestar. En cuanto la fricción haya
disminuido o desaparecido, entonces habrá llegado el momento de usar el cuarzo
rosa para sanar y elevar la energía a un nuevo nivel de entendimiento amoroso y
amable para consigo mismo.
Si trabajamos con cristales en terapia o para nosotros mismos, es
fundamental que sepamos qué cristal se debe aplicar en una primera sesión y
luego elegir, según se mejore y se avance, los siguientes cristales. De nada
sirve querer enfocar y sanar todos los problemas a la vez. Esto es
especialmente relevante cuando disponemos cristales sobre el cuerpo. No por poner
muchos cristales, se consigue un resultado más rápido o mayor. Todo lo
contrario: puede que la psique no sea capaz de digerir tanta información al
mismo tiempo. Lo primero es establecer la prioridad que uno tenga y reconocer
la energía que bloquea la realización de la intención. A partir de ahí, se
eligen los cristales para la sesión de Sanación con Cristales.
Estos cristales deben estar en armonía entre sí y todos orientados a una misma
finalidad (intención terapéutica).
La sanación y los chakras
En el arte de la Sanación con Cristales, además de conocer cómo se aplican y combinan los
cristales, adicionalmente, se requiere un conocimiento avanzado de los chakras
que son los verdaderos captadores y transmutadores de la energía cristalina
para la salud de nuestro ser. Igual que los cristales, cada chakra tiene
diferentes registros energéticos que se activan en la medida que aumentamos
nuestro nivel de conciencia. La ventaja de trabajar con cristales es que esta
activación ocurre con facilidad y suavidad. El cristal funciona como un
catalizador entre los chakras y nuestra capacidad psíquica, mental y
espiritual, permitiendo un desarrollo gradual y consciente de nuestro Ser. A su
vez, crea una red etérica de energía cristalina, capaz de sostener los
nuevos niveles de entendimiento alcanzados durante la sanación y los incorpora
paulatinamente en nuestro Ser.
La Sanación con Cristales nos permite crecer, aprender y entender “los porqués y los cómos” de la vida con mayor rapidez, amplitud y profundidad. Podemos usar los
cristales exclusivamente para una terapia energética o complementar con ellos
otros tratamientos. Por ejemplo, las sesiones de Reiki se ven altamente
beneficiadas si se refuerzan con los cristales adecuados.
Formarse en el arte de la Sanación
con Cristales no es simplemente
aprender a practicar una técnica terapéutica. Más bien, significa emprender un
camino iniciático hacia una nueva conciencia. En estos momentos del cambio
evolutivo, los cristales son, sin duda, excelentes aliados que, sabiamente
utilizados, nos benefician con su potencial de sanación y concienciación.
Beate Magdalena Schweder
Gemóloga
diplomada Formadora de Terapeutas de Sanación con Cristales
(Terapia de Resonancia Psico-Energética con Cristales)
Profesora y Terapeuta de
www.itiee.org
|
publicado a la(s) 30/09/2011 09:39 por Victoria Rodriguez
[
actualizado el 30/09/2011 10:18 por Usuario desconocido
]

Las
palabras del profeta Isaías acerca de Jesús hacen referencia a que en la
curación divina se halla implícita una importante expresión de la gracia de
Dios: «Él
tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades» [citado
en
Mateo 8:17]. Los sanadores poderosos, como
Jesús, sólo pueden borrar los efectos del mal karma de una persona de acuerdo
con los principios correspondientes al funcionamiento de la ley de causa y efecto.
Si alguien lleva en su cuerpo una carga de veneno —debido a una alimentación
inadecuada, por ejemplo—, puede tomar un medicamento que contrarreste sus
efectos y así crear una nueva causa cuyo efecto sea capaz de eliminar la
virulencia del veneno en su organismo. De igual modo, Jesús, con su poderosa
conciencia, pudo contrarrestar por diversos métodos los efectos adversos de los
errores pasados adquiridos y acumulados por personas que habían errado. Sin
embargo, nadie, ni siquiera alguien de la estatura espiritual de Jesús, puede
quebrantar la ley de causa y efecto creada por Dios. El juicio de la Naturaleza
debe ser compensado en la misma moneda o a través de un intercambio justo. Un
maestro, haciendo uso de su sabiduría, es capaz de manipular determinados
mecanismos de la ley del karma. También la persona afectada puede adoptar
medidas correctivas o paliativas —como la oración, el intenso amor por Dios, la
fe, la meditación yóguica, la dirección consciente de la fuerza vital mediante
el poder de la voluntad— con el objeto de minimizar o anular los efectos
adversos de las acciones erradas del pasado. En casos extremos de karma
profundamente arraigado, o en respuesta a la fe devocional y a la receptividad
de un suplicante, o para acelerar la evolución espiritual de un discípulo, un
maestro puede asumir y extinguir en su propio cuerpo los efectos de una
afección kármica de un devoto (o parte de ésta).
Así
era como Jesús podía detener el resultado inminente de una mala acción,
asumiendo astralmente las consecuencias de dicha acción y perdonando de ese
modo a la persona culpable de la trasgresión. Para ilustrar este principio en
términos simples, supongamos que un hombre de constitución débil llamado Juan
hace enojar a un conocido más robusto, que entonces levanta la mano para
golpear a Juan; pero de pronto yo me interpongo entre Juan y el hombre robusto,
en la trayectoria del golpe, y le evito el daño a Juan. Por el hecho de ser más
fuerte, yo resultaría afectado en un grado mucho menor, o no resultaría afectado
en absoluto, por el puñetazo propinado.
De
igual modo, cuando, de acuerdo con la ley de causa y efecto, una persona está
destinada a sufrir como resultado de sus acciones erróneas, un alma poderosa
como Jesús puede evitar el estrago causado y agotar sus efectos haciendo que la
fuerza de tal daño se extinga en él mismo. Se sabe de algunos santos que han
tomado sobre su propio cuerpo las enfermedades de las personas afectadas y, de
ese modo, han aliviado a aquellos que sufrían. Eso no significa que uno deba
sufrir con el objeto de curar a otros por medio de la ley espiritual. Sólo los
sanadores y maestros crísticos extraordinarios conocen el sagrado método
mediante el cual pueden tomar sobre sí los sufrimientos físicos, mentales o
espirituales de otros a fin de que sus efectos se aniquilen en su propio
cuerpo. El propósito de un salvador o gurú universal es sanar a la humanidad de
las tres clases de males que la aquejan. Una vez que su instrumento corporal ha
cumplido su propósito de expresar la realización de Dios, entonces se utiliza
con el fin de redimir a otros por todos aquellos medios que sean más ventajosos
para el devoto.
Por
eso se dice que Jesús se entregó a sí mismo como rescate de muchos. Él tomó
sobre sí los pecados de sus discípulos y de muchas otras almas y permitió que
su cuerpo fuera crucificado. Tenía la posibilidad de salvarse rogando a Dios: «[…] que pondría al punto a mi
disposición más de doce legiones de ángeles? Mas, ¿cómo se cumplirían entonces
las Escrituras, que dicen que debe suceder así?» [Mateo 26:53-54].
Fue sobre todo gracias a que él asumió mediante su sacrificio las consecuencias
del mal karma de sus discípulos que ellos alcanzaron un elevado nivel
espiritual que les permitió estar en condiciones de recibir al Espíritu Santo,
el cual descendió posteriormente sobre ellos y los bautizó con la conciencia y
la sintonía divina necesarias para llevar adelante y difundir la misión de
Jesús. Ya sea que un salvador universal o un gurú unido a Dios se encuentre en
el cuerpo o en el Espíritu omnipresente, su gracia redentora es siempre la
misma y está dispuesta a complacer cada humilde súplica de todo corazón
receptivo.
Sea
cual sea la enfermedad que se padezca o la bendición curativa recibida, el
único modo de destruir en forma permanente todo el karma indeseable es mediante
el contacto con Dios. El cuerpo es transitorio y, aun cuando la enfermedad le
sea perdonada, debe perecer cuando su tiempo se haya cumplido. La mente es
flexible y puede, por medio de una voluntad férrea, volverse inmune a muchos de
los embates de su entorno; no obstante, también continúa siendo susceptible a
la falibilidad de la ilusión. La curación definitiva que se ha de buscar
consiste en liberarse de la contagiosa enfermedad de la ignorancia espiritual,
el debilitamiento de la expresión del alma, que se halla en la raíz de todas
las demás enfermedades. Si por medio de la meditación y del contacto con Dios
se elimina la enfermedad de la ignorancia, que constriñe al alma, entonces
automáticamente se debilitan también las compulsiones kármicas mentales y
físicas. En el reino de la conciencia de Dios, la potestad de la ley kármica
—que opera únicamente como una fuerza correctiva que nos orienta ante la
presencia del engaño— ya no cumple ningún propósito y se disuelve en la
Sabiduría. Por eso Jesús aconsejó: «Buscad primero el Reino de Dios
(destruid el engaño) [...], y todas esas cosas (la consumación de todas las
oraciones del ser humano, incluyendo aquellas por la curación del cuerpo, de la
mente y del alma) se os darán por añadidura (como herencia divina, por ser
hijos de Dios)».l
Extracto del Discurso 25 («La curación de los enfermos») de
La Segunda Venida de Cristo (Volumen I), obra de Paramahansa Yogananda
publicada por Self-Realization Fellowship en 2011.
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publicado a la(s) 01/09/2011 02:06 por Victoria Rodriguez
[
actualizado el 01/09/2011 03:45 por Usuario desconocido
]
“Nuestro
miedo más profundo es saber que somos poderosos más allá de toda medida. Todos
podemos brillar, tal como hacen los niños. Y cuando permitimos que nuestra
propia luz brille, inconscientemente damos la oportunidad a otras personas para
hacer lo mismo. Conforme nos vamos liberando de nuestros miedos, nuestra
presencia libera a otros automáticamente.”
NELSON
MANDELA
Cuando
hablamos de meditación, existe la asociación con algo religioso, porque su
procedencia tiene origen en el Hinduismo y el Budismo, más allá de este
hecho, nos referimos a la Meditación,
como las diferentes prácticas de
recogimiento interior, donde el ser se entrega a su intimidad, desconectando de
la tecnicidad que nos atrapa con hábitos permanentes para
poder funcionar en una sociedad
establecida culturalmente.
El
hecho de no atender ese lugar íntimo “el
verdadero ser”, estando en la permanencia del afuera, ocupándonos de las reglas para poder funcionar dentro de
este colectivo, ese día a día que nos
estresa, que nos avasalla, que nos invade de pensamientos; va creando un extravío, una
insatisfacción, una ausencia de nosotros
mismos, un vacio difícil de llenar, porque quien lo ocupa somos nosotros y estamos
fuera, buscando un no sabemos
que, en no sabemos dónde.
Ese
desasosiego aumenta y crea una
turbulencia mental, llena de pensamientos
guiados por el ego, desde donde domina y controla con permanencia cualquier estado de ánimo, creando emociones
como respuestas subjetivas al entorno, produciendo cambios fisiológicos, funcionales, nerviosos…
La
Meditación forma parte de las ayudas que podemos incorporar a nuestra vida
diaria. Ese encuentro íntimo cotidiano
con nuestro ser, permite llegar a
vernos desde otro lugar, a conocernos diferente, a entablar contacto desde
otras perspectivas, desde el amor a uno
mismo, reencontrándonos en ese camino, sabiendo que formamos parte de la
unidad a la que intuimos pertenecer.
Son
muchos los beneficios que nos puede aportar la meditación, en lo físico,
emocional y mental, porque están íntimamente relacionados; desde el
mejoramiento de la concentración, la memoria, el sistema inmunitario, el dominio de la
inteligencia emocional, la forma de relacionarnos con los demás, el estrés, el cambio de hábitos perjudiciales para la salud
(alcohol, tabaco).
Hay
elementos importantes que ayudan, y se pueden utilizar en la meditación; las prácticas de relajación y de
concentración, el manejo de la energía y el control respiratorio, entre otros.
La
respiración es uno los factores importantes en la meditación, no es solo aire y
pulmones, si no la interacción con nuestras emociones, la adquisición de
energía vital a través del aire que
respiramos;” desde la mirada hinduista
es una forma física de los planos sutiles de la existencia”. Según
como la vinculemos a nuestro organismo nos sentiremos mejor o peor con nosotros
y con el entorno próximo, quiero
decir que depende de cómo respiremos, nuestros estados de ánimo cambian, en
otras palabras la respiración contacta
con nuestras emociones.
Por
ejemplo podemos comprobar, que la respiración es una de las primeras funciones
que se modifica, cuando estamos bajo el
efecto del estrés; Esta se hace rápida,
corta e irregular.
¿Cuántas
veces nos hemos detenido a pensar, en cambiar la respiración y hacerla más
larga y pausada en un momento de agobio, de máxima tención, o de pánico? Muy pocas veces, o mejor dicho casi nunca
¿verdad? Lo que hacemos es empeorar la situación, en el mejor de los casos respiramos rápida, entrecortada e
irregularmente, pudiendo llegar a una hiperventilación; en el peor de los
casos nos quedamos paralizados,
detenemos la respiración, el oxígeno no es suficiente, la circulación sanguínea
se hace más lenta (nos ponemos pálidos) y podemos desmayarnos.
La
respiración es el instinto más primario con el que nacemos. En los primeros
años de vida se usa la plena capacidad de los pulmones, se hace sin ningún
esfuerzo, pero cuando vamos creciendo y llegamos a la edad adulta, muchos olvidamos
esa práctica natural, a causa de una salud deficiente, del estrés, las
prisas, las posturas y los malos hábitos creados.
Inconscientemente
retenemos la respiración o contraemos el cuerpo, de tal manera que
condicionamos el flujo del aire.
Si
cuidamos, o mejor dicho si trasformamos nuestros hábitos respiratorios, lograremos cambios muy beneficiosos en la
salud, no solo a nivel emocional como ya hemos visto, sino físicamente, porque
al respirar de forma correcta hay un mejor consumo, aprovechamiento y
desplazamiento de oxigeno, hacia las células que componen nuestros órganos
influyendo en su funcionalidad, un buen aporte de oxígeno forma parte de la
renovación celular.
La
práctica diaria puede ir desde lo sencillo a lo complicado, quiero decir, que
hay múltiples y variadas formas de meditar, dependiendo de las necesidades de cada persona y lo que quiera caminar en el proceso.
Un
buen comienzo para hacer una práctica sencilla diariamente, es ubicar un
tiempo y un lugar, preferiblemente el mismo cada vez, el que nos
dedicaremos, desde los cinco minutos en
adelante.
Nos
sentamos cómodamente, con el cuerpo relajado,
la espalda recta, hombros abajo llevados hacia atrás ligeramente para que el pecho esté
ensanchado, abierto y los pulmones tengan total amplitud.
Conectamos con la respiración, la
observamos con paciencia y sin premura y
nos sumergimos en ella sin expectativa alguna,
dejando pasar tranquilamente los pensamientos que puedan ir apareciendo.
Con
la práctica continua, nos desprendemos de la noción del tiempo trascurrido,
alcanzamos un estado de atención serena, capaz de trascender lo establecido,
donde el cuerpo se encuentra en reposo y
relajado. Vamos avanzando lentamente pero sin pausa en nuestro interior,
contactando con ese ser real que siempre espera que le atendamos, que le
creamos, que lo escuchemos, traspasando las barreras de las inseguridades, los
miedos, los impedimentos. Hemos nacido con un gran potencial que espera ser
utilizado para nuestro beneficio y el de
los demás, porque todos formamos parte
de la misma unidad, donde el conocimiento utilizado con sabiduría, es una
aportación poderosa para la
trasformación y el despertar colectivo.
Con
tantos beneficios que nos aporta la meditación, ¿que esperamos para comenzar a
transitar este sencillo camino?
En la constancia está el
progreso. Animo, te invito a participar de este continuo despertar.
Sxandra Torres
Talleres
de Meditación
Club
de Oro
www.clubdeoro.com
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publicado a la(s) 30/06/2011 07:05 por Victoria Rodriguez
[
actualizado el 07/07/2011 08:56 por Usuario desconocido
]
Aprender a respirar,
comer más sano, cuidar nuestro cuerpo, atender a nuestro niño interior… Poco a
poco todos de una u otra forma estamos preparándonos para la nueva energía en
la que ya estamos entrando. La llamada Nueva Era trae entre sus características
un mayor amor y respeto por nosotros mismos, en primer lugar, y por el otro
después.
Esta
vibración, además, no preveé la llegada de un nuevo “Mesías” sino que será un
cambio colectivo a nivel global. Y si todos juntos hemos de llevar al planeta a
una Nueva Conciencia antes de nada hemos de ponernos de acuerdo ¿no? Pues por
ahora, y hasta que mejoren nuestras dotes telepáticas, eso solo se puede hacer
de una forma: hablando.
Pero
¿nos entendemos cuando hablamos?, ¿nuestras palabras son sinceras y claras?,
¿desde dónde hablamos? ¿desde el corazón y la mente o desde el estómago?
Entonces ¿está nuestro lenguaje adecuado a la nueva energía? Claramen-te es
algo en lo que también podemos mejorar.
Es
verdad eso que dicen de que hay otros mundos pero están en este. Cada vez que
hablamos con otra persona estamos conociendo un nuevo planeta: con su historia,
sus costumbres y, claro, su idioma. Lo que pasa es que cuando nos encontramos
este mundo por descubrir en realidad pensamos que es exactamente como el
nuestro. Suponemos que su historia es la nuestra, con lo que interpretará lo
que hagamos como lo haríamos nosotros. Suponemos que también compartimos
costumbres, por tanto no tenemos nada que explicar sobre lo que hacemos y
porqué. Y, como ya imaginarás, también creemos compartir idioma. Así que
hablamos en nuestro idioma y esperamos que nos entiendan y cuando no lo hacen
nos sentimos dolidos, frustrados o pensamos que el otro es sencillamente idiota.
Porque es obvio que nosotros hablamos muy claro.
Y
es que lo habitual es que todos, todo el tiempo, hablemos de nosotros mismos. Y
todos, todo el tiempo, nos escuchemos a nosotros mismos.
¿Cuántas
veces mientras el otro habla estamos más pendientes de nuestra respuesta que de
aquello que nos cuenta? Hay quien de hecho usa la conversación con el otro como
terapia porque tiene la necesidad de sacar algo que lleva dentro y le da igual
cómo, pero lo hace. Así se dan conversaciones
tan absurdas como “Hace un día muy bonito” “¿Bonito? Bonito lo que me ha hecho
a mí Juanita, menuda es. ¿Puedes creer que blablablabla?”. Y ya nos enganchó,
de forma literal. Porque hay muchas conversaciones que más que aportarnos nos
están quitando energía. ¡Es mucho mejor elegir aquellas que sólo nos aportan!
Está
claro que no hay una mala intención detrás de las actitudes que hemos descrito,
simplemente hay un desconocimiento. Nos enseñaron que hablar así era normal y,
una vez más, la norma está enferma. Por eso hay que cambiarla, porque nos hace
daño y no nos deja llegar al otro, nos aísla.
Según
la Real Academia de la Lengua comunicar es “transmitir señales mediante un
código común al emisor y al receptor”. Y es verdad lo que decíamos antes de que
cada persona es un mundo pero también lo es que esos mundos tienen algo en
común: quieren ser tratados con Amor. Así que realmente sí que tenemos un
lenguaje común: el del corazón.
Como
dice el Dr. Mario Alonso Puig para establecer una conexión con otro ser humano
es necesario quitarse el traje de “experto” y ponerse el de “explorador”. Desde
el “experto” ya sentimos que lo sabemos todo y, por tanto, no tenemos necesidad
de escuchar al otro, estamos en el “yo”, en la necesidad de llevar la razón y
de impresionar al otro. Si nos ponemos el traje de “explorador” vemos a la
persona que tenemos enfrente como un mundo por descubrir, nos nace mostrar
interés y preguntar, podemos dejarnos sorprender, ya estamos en el “nosotros”.
En
este sentido hay tres consejos más que sumar para empezar a tener una
comunicación desde el corazón, una comunicación consciente:
Aplazar
conversaciones cuando no estamos en nuestro centro. No es una retirada, es
aplazar para no arrepentirse de lo que se pueda decir.
Hablar
de nuestros sentimientos y emociones sin juzgar al otro. Pasar del “eres muy
desconsiderado cuando haces eso” al “siento que no piensas en mí cuando haces
eso”.
Evitar
atacar directamente al otro. Si no atacamos, el otro no se defenderá y
permanecerá abierto a establecer una conexión.
Al
hablar de “Comunicación Cons-ciente” estamos hablando de aquella donde tomamos
consciencia de cómo estamos al hablar, qué tono usamos, qué palabras elegimos,
cómo está nuestro interlocutor y qué mensaje nos transmite por debajo de sus
palabras. Es decir que estamos presentes en esa comunicación porque sabemos que
las palabras no son solo palabras, son energía que nos afectan a nosotros y a
los que las escuchan.
En
Oriente desde tiempos muy antiguos usan los mantras, rezos y cánticos cada uno
con una intención para materializar lo que desean en cada momento (paz
interior, protección, mover energía…). Y es ahora cuando los investigadores
están descubriendo que efectivamente esas palabras tienen un patrón energético
determinado que afecta a lo que nos rodea. Hace ya años que Masaru Emoto
demostró como podemos cambiar la energía del agua sólo con hablarla. De manera
que con palabras como “Gracias”, “Amor” o “Esperanza” el agua cristaliza en
hermosas formas hexagonales y con “Guerra”, “Odio” o “Estúpido” es incapaz de
formar estructura alguna. Recordemos que nosotros somos agua en un alto
porcentaje con lo que hagámonos la pregunta: ¿cómo afectamos a nuestro propio
cuerpo cuando tenemos una comunicación inconsciente? ¿y al de los demás?
La
palabra lleva con ella la energía más poderosa: la intención. Y cuando esta
nace en el corazón con emociones positivas como la esperanza, la sinceridad o
el cariño inmediatamente afecta a todo lo que hay a nuestro alrededor. Esto
lejos de ser una forma de hablar es ya un hecho científicamente comprobado.
En
el Instituto HeartMath de California han descubierto que los patrones rítmicos
del corazón influyen en el funcionamiento del cerebro y de todo el cuerpo.
Obviamente cuando estamos serenos y felices nuestro ritmo cardiaco es mucho más
equilibrado que cuando estamos en momentos de estrés. Y el mensaje que envía el
corazón, donde hay más de 40.000 neuronas procesando información, al cerebro
sobre nuestro bienestar influye en nuestra salud psicológica y física,
facilitando nuestra capacidad natural de regeneración, mejorando nuestro
sistema nervioso, cardiovascular y hormonal, así como el cognitivo. Decir que
tener emociones positivas es realmente bueno para nosotros, lo teníamos más o
menos claro, pero resulta que también han descubierto que el campo
electromagnético del corazón es el más fuerte de todo el cuerpo, tanto que es
registrado fisiológicamente por las personas en nuestro entorno ¡influenciando
la actividad de sus cerebros, equilibrándola o desequilibrándola!
Por
tanto, con nuestras emociones y pensamientos y, por supuesto con su
manifestación que son las palabras, somos capaces de cambiar la energía que hay
a nuestro alrededor y, cuantos más seamos, más fácil será que ese cambio sea
global. Es tan sencillo como aprender a hablar el lenguaje del corazón.
Raquel Rus
Profesora
y terapeuta de itiee
www.itiee.org
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publicado a la(s) 31/05/2011 07:10 por Victoria Rodriguez
[
actualizado el 06/06/2011 01:55
]
La paz que tanto
anhelamos sólo puede hacerse realidad si a nivel individual optamos de manera
consciente porque sea un principio que rija nuestras vidas. Esto supone que a
la hora de resolver nuestros conflictos cotidianos apostemos por métodos
alternativos para la resolución de conflictos, como es la Mediación, que nos
permite afrontar nuestras diferencias desde la autoresponsabilidad, de una
manera positiva y pacífica.
Todos
soñamos con un mundo en el que no haya ejércitos, ni armas de destrucción
masiva, ni armas nucleares, ni terrorismo y siempre pensamos ¿no habrá otra
forma de solucionar los grandes conflictos?
Pero
cuando a nuestro nivel cotidiano, tenemos un problema de separación, de
herencia, de comunidad de propietarios, de deudas de dinero, o…, nos olvidamos
de nuestras grandes aspiraciones a nivel mundial y se nos llena la boca con
frases como: “te llamarán mis abogados” , “que lo decida un juez”, “nos vemos
en los tribunales…”. Solemos utilizar los Tribunales para librar un auténtico
campo de batalla, olvidándonos del verdadero sentido de la justicia, y esto en el mejor de los casos ya que, por
desgracia, oigo a veces otro tipo de sistemas para solucionar conflictos tipo
ajustes de cuentas o cobradores vestidos con todo tipo de disfraces, que me
ponen los pelos de punta.
Lo
que por desconocimiento aún no se sabe y con este artículo pretendo divulgar
algo más, es que existe otra forma de
solucionar los conflictos que está en nosotros mismos, responsabilizándonos de
las causas que los motivaron y ajustando la solución a nuestras verdaderas
necesidades. Exige un cambio de perspectiva para dejar de ver el conflicto
como un problema, y empezarlo a ver como una oportunidad de crecimiento
personal.
Se
llama MEDIACION. Es una alternativa a la vía judicial, al arbitraje o a la
conciliación, para la solución de conflictos, que se basa en el diálogo entre
las partes que son guiadas por un mediador, y
en el profundo convencimiento de que las personas somos capaces de
resolver por nosotras mismas nuestros conflictos. Lo maravilloso de la
mediación es que cree en las personas, en sus capacidades innatas y posibilita
que las dos partes en principio enfrentadas, acaben recuperando la
comunicación.
Sólo
se necesita un Mediador, que guía la comunicación y da las pautas del
desarrollo de las sesiones, un espacio acogedor y la capacidad de comprender
que hay otras formas de entender el mundo y que las soluciones a nuestros
propios conflictos están en nuestro interior. Como decía Albert Einstein “No podemos resolver problemas pensando de la
misma manera que cuando los creamos”. La mediación permite que, mediante
las técnicas que emplea el mediador, las partes puedan dar ese cambio que les
haga ver la solución a su conflicto.
El mediador es una
persona formada en afrontar y resolver conflictos, y en tratar todos sus
aspectos. Permanece neutral e imparcial a
lo largo de todas las sesiones de mediación. Su papel se limita a despertar en las partes las capacidades de
comprensión, escucha, dialogo, empatía, respeto, creatividad y superación,
que en momentos de bloqueo emocional tenemos adormiladas, pero que todos
poseemos. El mediador no nos juzga, no
se posiciona a favor de ninguna de las partes, ni decide cual es la solución.
Cree en las personas, en sus capacidades innatas y su función es facilitar a
las partes el afrontamiento de su conflicto.
Os
sorprenderíais de los resultados. Es una maravilla cuando, tras pasar de un
estado de pasiones y haber sacado todo lo que cada uno lleva en su mochila, se
empieza a pasar a un estado de intereses y a comprender que esos intereses se
pueden ver satisfechos para ambas partes, sin necesidad de pelearse, ni de
amenazarse con grandes pleitos y sobre todo, sabiendo que como la solución se
adopta a la medida de los dos, será cumplida por ambos con la satisfacción de
que ha nacido de nosotros mismos sin ninguna intervención hostil.
Por
muy enfadado que se llegue, por muy engañado, disgustado, herido, humillado que
te encuentres, siempre hay otras razones que estas grandes pasiones no nos
dejan ver, siempre hay otro lado y sobre todo, siempre será mejor decidir por
uno mismo que dejar que decidan por ti la solución. Esto último, a priori, es
más sugerente cuando uno se encuentra muy mal, pero a la larga, no resuelve el
conflicto en su totalidad, genera vencedores y vencidos y en la mayoría de los
casos nos debilita emocionalmente.
Los
conflictos son parte de la vida en sociedad, y el hombre es un ser eminente
social que necesita de los demás. Quizás no podamos evitar que surjan choques,
roces y discusiones en nuestra convivencia, pero si nuestra forma de verlos y
afrontarlos. ¿Has pensado alguna vez
como te gustaría resolver tus diferencias con los demás? ¿Cuál es tu estilo de
afrontar los conflictos?, ¿los evitas? ¿sólo te importa ganar sin tener en
cuenta los demás?,o, ¿adoptas una actitud colaborativa y dialogante?.
Hasta
ahora la forma habitual que tenemos de
resolver nuestros conflictos engendra mucha violencia, porque los sistemas
tradicionales son paternalistas, (decide otro por ti) confrontan a las partes,
(generan vencedores y vencidos) y no se ocupan de los aspectos emocionales que
tiene todo conflicto. Pero realmente, ¿te has cuestionado si esa es la forma
que quieres para ti?. ¿Cómo te gustaría que te tratarán en un momento así?:
¿Juzgándote o comprendiéndote? ¿Escuchándote o sentenciándote? ¿Tratando tu
caso con las particularidades que tiene, o aplicándote generalidades? ¿Teniendo
en cuenta tu estado emocional u obviándolo? ¿Creyendo que en ti está la
solución, o viéndote como incapaz de resolver nada por ti mismo?
Ya
conoces que hay otra manera de afrontar los conflictos, desde la
autoresponsabilidad. Son muchas las personas que en nuestro país han acudido a
mediación, especialmente a mediación familiar. Pero a pesar de haberse
generalizado mucho en la pasada década, la mediación tiene un largo camino por
recorrer en nuestro país y sigue siendo algo desconocido para muchos de
nosotros.
Hay
pues otra forma de entender el mundo. Si con nuestros problemas cotidianos
llegamos a ser capaces de mediar, seguramente, a la larga, podremos soñar con
ese mundo en el que los grandes conflictos internacionales se medien y,
entonces, no haya ejércitos, ni armas de destrucción masiva, ni armas
nucleares, ni terrorismo… Todos anhelamos esa nueva humanidad, pero el cambio
ha de comenzar a nivel individual. La
mediación es una herramienta más para traer la paz a nuestras vidas, porque
permite resolver pacíficamente nuestros conflictos cotidianos, ayudándonos a
conocer y saber expresar mejor nuestras necesidades, y a comprender y respetar
las necesidades de quienes nos rodean.
La
paz que tanto deseamos está en nosotros mismos, descubrirlo es nuestra tarea y
responsabilidad, la mediación te facilita el camino, pero depende de tu
voluntad que elijas este camino.
M. Jesús Caja del Olmo
Mediadora del
CENTRO ANTARA
info@centroantara.es
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publicado a la(s) 28/04/2011 08:25 por Victoria Rodriguez
[
actualizado el 28/04/2011 10:24 por Usuario desconocido
]
Los seres de luz se perdonan entre ellos cuando no se
comportan como tales
Somos
humanos. Seres en evolución encarnados en este hermoso planeta para crecer. Por
tanto aceptémoslo:
No actuamos de forma impecable ninguno de nosotros. ¿Por
qué? Porque estamos creciendo. Vamos descubriendo poco a poco la luz que en
realidad somos y mientras no sólo nos
equivocamos, es que tenemos el derecho y el deber de hacerlo. Sólo así podemos
crecer.
El otro se equivoca. No estamos solos en nuestra capacidad
para errar, es algo general. Los demás, en algún momento también se equivocan.
Por tanto si tanto nosotros como los demás nos equivocamos hemos de asumir que
es algo normal, nada extraordinario ni a lo que haya que dar más importancia de
la necesaria. Así que sería bueno que
también reconozcamos el derecho a
equivocarse al otro.
A pesar de que no siempre actuamos bien, todos somos seres de luz. Esto es lo
que somos y nuestra misión aquí es, antes que ninguna otra, descubrirnos a
nosotros como tales y, a continuación, ver la luz en el otro.
Si
exigimos perfección al otro, también nos la exigiremos a nosotros mismos y
nunca seremos felices ¡porque nos equivocamos todos!. Sólo así podemos
aprender, crecer y evolucionar. Una vez que comenzamos a asumir e integrar en
todos los planos de nuestro cuerpo esta verdad es imposible no perdonar.
Y
¿qué es perdonar?. Vivimos en una sociedad donde el perdón ha sido relacionado
con ser bueno. En este caso estaría muy asociado a la religión: “Si eres bueno
perdonarás a tu prójimo”. Entonces lo sentimos como una obligación, como algo
que “hay que hacer”, con lo que nos tragamos nuestra rabia y nuestro dolor,
ponemos una sonrisa y seguimos adelante. Pero eso no es perdonar.
También
hay quien cree que quien perdona es que olvida o lo hace por cobardía, y no
podrían estar más equivocados.
Perdonar
debe ser una acción consciente. Es necesario tomarse tiempo y revivir todo lo
que pasó. Por tanto, no olvido si no que recuerdo para poder trabajar la
experiencia vivida desde una nueva perspectiva.
Además
revivir ese dolor, esa rabia, esa frustración no puede jamás ser de cobardes.
Sólo los valientes de verdad son capaces de enfrentarse a sí mismos y a sus
emociones
Aclarando
la situación en nuestro interior, viéndola desde todas las perspectivas
posibles, abriendo nuestro corazón para ver al otro y a nosotros, reconociendo
lo que de verdad nos hirió, es como podemos perdonar. Es lo que nos permite
vivir un presente lleno de oportunidades y no estancarnos en el pasado.
Aunque
hay quien siente que es más “cómodo” seguir viendo la situación desde un solo
punto, estando nosotros muy arriba juzgándolo todo, porque así nos sentimos a
salvo, no podemos ser heridos por el otro y, sobre todo, no hemos de cambiar nuestro
interior. En el fondo seguimos siendo la víctima, al que hay que apoyar, el que
necesita tener razón… Y ese ser no es un ser poderoso, no actúa desde su luz,
si no desde el miedo y cede su poder a aquel que le hizo daño.
Lo
que no quiere decir que haya que permanecer pasivos ante comportamientos
negativos. Para nada. Cuando uno decide actuar desde su Ser de Luz y perdonar
no está huyendo, no está fingiendo que nada pasó, ni está criticando al otro a
las espaldas. Se planta y reconoce que él también tiene parte en lo ocurrido,
mira en su interior e intenta cambiar para crecer más rápidamente y, al tiempo,
hace lo posible para no repetir lo que ocurrió.
Para
ello no es necesario hablar con esa persona ni arreglar ninguna situación, es
un cambio personal e interno. Es afirmar nuestra voluntad de ver a los demás
como realmente son, seres amorosos en evolución. Y también es perdonarnos a
nosotros mismos por permitir que ocurriera lo que pasó y perdonar al otro por
no ser como queríamos que fuera.
Entonces
está claro cuándo hay que perdonar: si hay rabia, hay que perdonar. Podemos
hacer el ejercicio de cerrar los ojos y traer una situación o una persona a
nuestra mente. Cuando ya está ahí, prestemos atención a nuestro cuerpo, él
nunca miente. Quizás sea un dolor en el corazón, una opresión en el plexo, un
nudo en la garganta… si el cuerpo tiene una reacción, hay que trabajar el
perdón. Porque el no hacerlo nos hace más daño a nosotros que nadie. Y si crees
que no ¡pregúntale de nuevo a tu cuerpo!
Es
verdad que perdonar no es sencillo porque tenemos muchas ideas, programaciones
infantiles y sociales, que nos lo impiden. Es más que probable que nos
enseñaran que enfadados estábamos “feos”, que si expresábamos rabia nos
castigarían, que no escucharan o dieran importancia a lo que nos causó dolor y
eso nos hiciera tragárnoslo. Obviamente aunque todo ello nos lo enseñaran
nuestros padres, directa o indirectamente, ellos tampoco son culpables. Como
dice Louise L. Hay, somos víctimas de víctimas. Lo importante es que hoy lo
tenemos todo para cortar esta cadena, para elegir nuestra propia programación,
aquella que nos hace más felices y que hará que las futuras generaciones estén
más cerca de lo que realmente es su esencia.
Robin
Casarjian en uno de sus libros cuenta que existe una tribu en Sudáfrica, los
Babemba, de los que tenemos mucho que aprender. Cuando en la tribu alguien
actúa injusta o irresponsablemente es colocada sola en el centro del pueblo. La
persona es libre de marcharse si así lo desea pero si no lo hace los habitantes
dejan de trabajar y se reúnen en círculo a su alrededor. Uno por uno recuerdan
a la persona en el centro todo lo bueno que ha hecho a lo largo de su vida, con
todo detalle, en voz alta, amorosa y sinceramente. Sin exagerar, mentir o mostrar
sarcasmo. La ceremonia puede durar varios días hasta que todos han hablado,
después el círculo se rompe y juntos hacen una alegre celebración para dar al
acusado la bienvenida de vuelta a la tribu. A través del amor encontramos la
unión y el perdón, nos liberamos del pasado y evitamos el miedo al futuro. La
persona en el centro ya no es considerada mala sino que recuerdan el amor que
sienten y que les une entre ellos.
Para
empezar a trabajar el perdón un excelente ejercicio es hacer como los Babemba y
escribir en un papel las virtudes de la persona que deseamos perdonar. Al
principio puede costarnos y quizás pensemos: “¡No tiene ninguna virtud!”. Por
eso no es necesario hacer la lista de una vez, dejemos el papel a la vista,
puede que en la nevera, para ir escribiendo lo que esa persona hace bien.
Tomemos en cuenta incluso cosas sin importancia para empezar como: “es bueno
eligiendo corbatas o es puntual”. Así salimos del extremismo mental, de la
situación cómoda de etiquetar al otro sin verle en realidad.
Todos
podemos ser egoístas, hirientes, crueles o infantiles y hemos de aprender a
perdonarnos a nosotros mismos y al otro por esos momentos en los que no
actuamos como lo que realmente somos.
Cuando
los hindúes dicen Namasté en realidad están saludando a la divinidad que habita
en el interior de todos, a ese ser que eligió venir a perfeccionarse, a
recordar quien era en realidad. Y cuando reconocemos que esa divinidad está en
todos y cada uno, es mucho más sencillo perdonarnos y amarnos de corazón.
Raquel
Rus
Profesora
de itiee
www.itiee.org
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