Plantas medicinales equinoccio de primavera

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Desde el comienzo de febrero los días comienzan a alargarse un poco más, la luz crece y de ahí las antiguas fiestas tradicionales en torno a la Candelaria, el Imbolc céltico en honor a la diosa Brigit. El inicio de la primavera marca el punto vernal, el cero de aries zodiacal.


El término equinoccio proviene del latín aequus = igual y nox = noche. El día del equinoccio, es aquel en que el día dura lo mismo que la noche, produciéndose este hecho tan solo dos días al año en torno al 21 de marzo, en el equinoccio de otoño, y al 21 de septiembre en torno al equinoccio de otoño.


En este tiempo se celebra el inicio de la vida, tras el tiempo de muerte en la naturaleza que supone el gélido invierno. Marca un tiempo de renovación y renacimiento, un tránsito entre la muerte y la vida, y así se expresa en las celebraciones de la Pascua cristiana con la muerte y resurrección de Cristo.


Pero esta festividad proviene de celebraciones ancestrales en torno a la Naturaleza, a la resurrección de la vida. Entre los celtas era conocida con el nombre de Ostara por la diosa teutónica de la fertilidad Eostree, que era representada llegando desde los cielos con una corona de flores y acompañada de animales como la cigüeña y la liebre que simbolizan la fuerza reproductiva de la primavera. De la palabra Eostree, deriva también la palabra estrógeno, hormona implicada en la reproducción femenina.


En este tiempo la tierra se empieza a calentar y a convertirse en un paraíso verde. Todo es símbolo de fertilidad. Los animales despiertan del período de hibernación.


Es la fiesta de la alegría y del romance y así avanzando un poco más y en la mitad de la primavera encontramos la celebración de Beltane, entre el 30 de abril y el 1 de mayo, marcada por su relación con las fuerzas reproductivas de la naturaleza y que coincide con posteriores celebraciones en relación con las flores como las cruces de mayo. En las celebraciones de Beltane las parejas danzaban al son de la música para propiciar la intervención de la Diosa y obtener la lluvia para que las semillas germinasen.


Si damos un paseo por el bosque en estos días observaremos que las yemas de los árboles comienzan a despuntar. El sauce nos muestra sus ramas llenas de brotes aterciopelados, y las prímulas y las violetas nos anuncian que la primavera ya está próxima.

Sauce (Salix atrocinerea)


El sauce silvestre: La savia sube con fuerza por la cortezas de los árboles, y en el caso del sauce silvestre recorre sus ramas y tallos de un componente medicinal que es la salicina, de la que se extrajo y se sintetizó más tarde el ácido acetil salicílico. La corteza de sauce era ya utilizada por Hipócrates para tratar la fiebre, el dolor y la inflamación y hoy en día forma parte de preparaciones herbales para tratar estos síntomas.

Abedul (Betula pendula)


El abedul se inunda de vida a través de la savia que lo recorre con fuerza al inicio de la primavera. Esta savia está cargada de minerales que estimulan la función renal y facilitan la renovación y limpieza de la sangre, lo que era utilizado por los celtas como un ritual sagrado de renovación física y espiritual.

Romero (Rosmarinus officinalis):


El romero tiene su máxima floración a finales de marzo coincidiendo con el equinoccio de primavera, cubriendo de azul las montañas en las que crece expandiendo su fuerte y agradable aroma que recuerda al incienso. Entre sus componentes activos se encuentran los principios amargos que estimulan la función hepática y biliar; además contiene flavonoides de acción antioxidantes, lo que apoya al hígado en su función detoxificadora.

Fumaria (Fumaria officinalis)


Fumaria: Una frágil planta que florece en primavera con sus flores que recuerdan a cigarros encendidos con su brasa, de ahí su nombre. Contiene sales minerales ricas en potasio de acción diurética y depurativa, y otros principios activos (flavonoides) que apoyan la función hepática y sustancias como la fumarina de acción antialérgica y antihistamínica.

Diente de león (Taraxacum officinalis)


Diente de León: Es quizá la reina de las plantas depurativas de primavera, muy común en praderas y jardines. Planta conocida por todos por sus bellas flores amarillas y hojas con hendiduras que nos recuerdan a dientes felinos. Podemos comerla como verdura silvestre en ensalada y también realizar infusiones a base de hojas y flores. Es una planta rica en principios amargos de actividad hepática y sales minerales de actividad renal. Actúa sobre hígado y riñón, por lo que posee una potente actividad depurativa.


Depurar nuestro organismo en primavera:


Hay dos momentos del año en que es importante renovar y depurar nuestro organismo, y estos son los dos equinoccios, primavera y otoño, ya que hay un cambio fuerte de luminosidad y temperatura y nuestro organismo se adaptará mejor a las estaciones más extremas (invierno y verano) si hemos realizado una limpieza previa. La mayoría de las religiones tenían estas prácticas en cuenta e implementaban ayunos en tiempos previos o cercanos a la primavera como la cuaresma o el ramadán, que era una forma de prevenir enfermedades en la población.


Infusión depurativa de primavera:

Romero, diente de león, bardana, cola de caballo, fumaria.


Mezclar a partes iguales y poner una cucharada de café por taza de agua. Su sabor es amargo por lo que se pone menos de una cucharada sopera por taza de infusión. Los amargos actúan en cantidades pequeñas. Esta infusión sobre todo activará los órganos emuntorios hígado y riñón, contribuyendo al filtrado y limpieza de la sangre.
Tomar dos veces al día a lo largo de un mes.

 

Palmira Pozuelo
Farmacéutica Naturista
www.palmirapozuelo.com