Flores de Bach: Gestionar la pérdida

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El mundo que vivimos hoy en día, ha perdido la natural conexión con los ciclos. Atravesar un duelo, hoy, es algo para lo que no estamos preparados, ni mental, ni emocional ni espiritualmente.

La muerte, pareciera que solo está afuera. Algo que vemos por la tele. De hecho, cuando alguien cercano muere, lo hablamos poco, lo justo, estamos torpes. Deseamos volver a nuestro día a día lo antes posible, sin procesar realmente lo que ha ocurrido, como si no fuera con nosotros, lo cual, no hace sino acrecentar nuestra desconexión, pues la muerte está cada día presente en toda transformación que vivimos.

A veces pienso que si no le tuviéramos miedo a la vida misma, la muerte no la sentiríamos tan dramática. Es muy doloroso que llegue el día de tu muerte y no hayas tenido el valor ni la inteligencia para haber vivido realmente. Eso sí que da miedo.


Hay muchísimo escrito sobre la muerte. Nacimiento y muerte, nos parecen los grandes enigmas.

Pero, ¿y todo lo que hay en medio? ¿Es eso acaso menos misterioso?


¡Que podamos permanecer durante años en actitudes rígidas y temerosas y que un día demos un vuelco y empecemos a hacer elecciones más valientes! ¡Que tengamos la capacidad de volver a levantarnos una y otra vez ante las dificultades!, ¡Que podamos sentir grandes egoísmos que nos aíslan y también grandes empatías que nos acercan! ¡Que nuestro cuerpo crezca y se desarrolle!, ¡Que los alimentos que se introducen en él se transformen alquímicamente dando energía a todo nuestro ser!

La lista podría seguir hasta el infinito. Aceptamos todo esto como si fuera lo más normal del mundo cuando todo es alucinante a poco que pensemos en ello. Todo es un misterio insondable.

Cuando conocí las flores de Bach, hace ya casi 20 años, se abrió ante mí una nueva cosmovisión. Me crié en una familia en la que lo científico racional era y es, la única verdad aceptada. Las flores que descubrí abriéndome a un proceso terapéutico con un terapeuta en Valencia, mi ciudad de origen, me hicieron experimentar un día tras otro el efecto que transmiten. No necesité mayor validación científica pues no hay nada más verdadero que la experiencia hecha carne. Tomé flores durante años y tomo aún hoy cuando considero.

La toma de esencias florales es una forma ancestral pero recuperada por Edward Bach de conexión con la naturaleza, con su energía sutil. Son medicina para nuestros pensamientos y emociones.

Todo lo que existe en el universo tiene una vibración. Lo que podemos ver con nuestros ojos es de una naturaleza vibracional más lenta, por eso podemos verlo. En cambio, lo que posee una vibración más rápida el ojo humano no alcanza a verlo, pero no por ello no existe. De hecho, ¿podemos decir que la electricidad no existe porque solo podemos ver sus frutos? Igualmente, ¿podemos decir que la tristeza no existe, o el miedo? Sabemos que existen porque sentimos sus efectos, aunque no podemos verlos. Y todo lo que existe, tiene una naturaleza vibracional, que en el caso de las emociones y los pensamientos, es más rápida o sutil. Y por ello requieren remedios de vibración más rápida para equilibrarlos. Damos denso a lo denso ( alimentos-cuerpo) y sutil a lo sutil ( remedios vibracionales – pensamientos/emociones).

La toma de esencias florales, viene sirviendo de apoyo durante años a muchas personas durante los procesos de duelo ayudando a una mejor integración, aceptación y transformación, para que la vivencia transcienda la sensación dolorosa y de pérdida y se torne más fácilmente en experiencia evolutiva.

 

Eva García
Terapeuta Holística: Esencias florales, Nutrición, Reflexología Podal.
Co-directora de Biocentro la Canela
www.lacanelabiocentro.com